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sábado, 2 de julio de 2011

Del aprender de un hacer: síntesis histórica de la enseñanza de ingeniería en Venezuela

[Conferencia ofrecida por el Prof. Nelson Méndez en la presentación pública de su libro _Un país en su artificio. Itinerario histórico de la ingeniería y la tecnología en Venezuela_, celebrada el 27/06/2011, en el Auditorio de la Facultad de Ingeniería de la UCV.]




En la conmemoración del Bicentenario de la Independencia que, con diversas manifestaciones, viene realizando la Universidad Central de Venezuela, resulta más que oportuno reunirnos para la presentación pública de Un país en su artificio, libro donde se recoge la trayectoria de la ingeniería y la tecnología en nuestra sociedad. Es ésta una dimensión del proceso histórico poco investigada y destacada a la hora de reconstruir la memoria nacional, pues prácticamente desde siempre, y mucho más en los tiempos que corren, el poder ha privilegiado la construcción y difusión de un remedo de historia para consumo colectivo, en donde se insiste en recordar principalmente y de modo canónico a ciertos hechos, procesos y personajes asociados a lo militar y a lo político-institucional, convirtiéndolos en coartada que justifica lo que a ese poder interesa.

En semejante épica centrada en la apología de muchos héroes de cuartel, con el añadido de algunos letrados que en las cercanías escribían constituciones, proclamas y alegatos, poco interés suele haber en conocer otras dimensiones. Se repite hasta el cansancio que “aprender historia” es saber de batallas, de caudillos y de quien gana o pierde en sus contiendas por la supremacía, excluyendo de ese aprendizaje todo lo que no esté santificado por el olor a pólvora o el “Sellado y Refrendado” de los despachos oficiales. Así, los libros escolares que forman la visión del pasado de la mayoría de los habitantes del país insisten en recordar a generales y políticos, mientras poco o nada hablan de maestros, profesionales de la salud, científicos, ingenieros y de tanta gente que, desde áreas ignoradas por el canon militar-institucional, se ha esforzado en estos 200 años por construir civilidad y país, tarea que demasiadas veces se ha tenido que hacer ante la indiferencia ignorante, la suspicacia y aún la abierta hostilidad de quienes desde el mando autocrático deciden qué es histórico y qué no.

Ha sido exitosa la imposición de esa visión sesgada, aún entre quienes somos parte de un ámbito de civilidad por excelencia como lo es la Universidad. Por desconocer nuestra historia, parece de poca trascendencia o hasta inexistente, así que se ha arraigado la costumbre de dejarla de lado, por lo que nos ha costado y aún nos cuesta asumir una perspectiva alternativa, en la que se rescate el entendimiento reflexivo de nuestro pasado en su más completa representación, dando su lugar a todo eso que la crónica oficial interesadamente ignora, pues conocer lo que hemos sido es soporte indispensable para determinar lo que somos hoy y hacia dónde debemos marchar en el futuro.

Partiendo de tales consideraciones, aprovecharé este evento para detenerme en un aspecto específico dentro de lo que abarca el libro que hoy se presenta, pues es el caso que en el poco estudiado campo de la Historia de la Ingeniería en Venezuela, prácticamente nada hay en cuanto a hechos y características de la evolución que entre nosotros ha tenido la enseñanza de la ingeniería. Al interesarme en ello, encontré que había que comenzar desde lo básico, reuniendo en un solo cuerpo la muy dispersa información referida al asunto, presentándola en términos que reflejasen su existencia como ámbito que amerita el interés histórico y es referencia imprescindible para quienes hoy estamos relacionados con la formación profesional ingenieril. Avanzando en dicha sinopsis informativa, he podido establecer algunas coordenadas de interpretación que compartiré con Uds. hoy, esperando tanto ampliar conocimientos como estimular el interés por el proceso evolutivo de la ingeniería nacional en general, y del desenvolvimiento de su enseñanza en particular.




Abro esta resumida exploración histórica con los precedentes del período colonial sobre la enseñanza ingenieril. La ingeniería es para la Corona ibérica –en particular con la dinastía Borbón que toma las riendas en el siglo XVIII- instrumento de creciente importancia en el control de sus dominios, pues en aquellos tiempos es esencialmente ingeniería militar, ocupada en lo referido a fortificaciones, armamento, transporte, comunicaciones y logística castrense. Quienes integraban el cuerpo de ingenieros venían por origen familiar de sectores de élite en España y en sus colonias, siendo ese origen decisivo para su ingreso y ascenso exitoso dentro de esta rama militar, que sólo recibía a privilegiados y les otorgaba más privilegios. En cuanto a formación profesional, apenas fue accesible para muy pocos nacidos en territorio venezolano, pues de no ir a adquirirla en la península ibérica o a plazas militares importantes en América como México o La Habana, dependía de que alguno de los escasos ingenieros hispanos destinados en estas tierras organizase con la venia real una “Academia”, nombre dado a un curso en el cual ese único ingeniero-docente instruía a pequeños grupos de aprendices, normalmente con recursos inciertos, duración irregular y afrontando distintos escollos. Tales fueron las “Academias” que existieron en Caracas a cargo de Nicolás de Castro (1760-1768), en La Guaira con Manuel Centurión (1761), en Cumaná con Juan Pires (1808-1810), y en Caracas con José Mires (1808-1810). Es inevitable recordar que en las dos últimas fue cursante el adolescente Antonio José de Sucre (nacido en 1795), a quien tras algunos meses de instrucción en ambos lugares encontraremos como flamante Subteniente de Ingenieros en Margarita a comienzos de 1811.

El auténtico nacimiento de la enseñanza formal, institucionalizada y permanente para esta área profesional en el país deba esperar a 1831, cuando la República iniciaba su tránsito en solitario tras la disolución de la Gran Colombia y aún se recuperaba de las convulsiones de la lucha por la Independencia. Ese año se decreta el establecimiento de la Academia de Matemáticas en Caracas, alentada por el fervor, capacidad e iniciativa de Juan Manuel Cagigal. Este venezolano se había educado como ingeniero y matemático en España y Francia, habiendo vuelto al país a impulsar una institución de formación profesional para ingenieros que siguiese la huella de las que había conocido en Europa. Pese a las circunstancias difíciles, pudo lograr apoyo oficial, lo que estimo se debió en gran medida a que reorientó la visión que traía en mente del extranjero (con el modelo civil de la Escuela Politécnica de París en que estudió), hacia la propuesta de una escuela de formación de oficiales militares técnicamente calificados (recibirían título de ingenieros con 6 años de estudios), en la que hubiese además posibilidad de impartir capacitación técnica a civiles (egresarían como agrimensores a los 4 años de formación).

No fue nada fácil el inicio y posterior sobrevivencia de la Academia de Matemáticas, pese a ser una entidad de élite y para una élite. El soporte gubernamental significaba poco dada la debilidad institucional y financiera del Estado en aquellos tiempos. Los docentes disponibles eran muy escasos, al punto que se comenzaron actividades con sólo dos profesores: Cagigal y José Rafael Acevedo, quien desde 1827 regentaba la primera Cátedra de Matemáticas en la Universidad Central de Venezuela; para superar tal limitación después se incorporarían a dicha labor algunos de los egresados de la propia Academia. Por lo demás, el peso de la adscripción militar dada a la institución para conseguir respaldo oficial, implicó que progresivamente quedara menos espacio para la formación de civiles, aparte que siendo una instancia de obediencia castrense se vio sometida a los vaivenes bélicos de nuestro agitado siglo XIX. No obstante, el celo de Cagigal y el apoyo que recibió de algunos interesados en su idea (por ejemplo desde la Sociedad de Amigos del País) permitieron superar esos arduos principios, de modo que en 1835 reciben su título 7 agrimensores y en 1837 egresan 4 ingenieros.




En 1841 Cagigal deja la dirección por enfermedad y le sustituye Olegario Meneses, uno de los primeros egresados de 1837, bajo cuya gestión se mantiene por un tiempo el impulso que su fundador había dado a la Academia. Sin embargo, para fines de la década de 1840, los reportes de funcionamiento anotan múltiples dificultades, que se reflejan en repetidos ceses de actividades y largos períodos sin que haya egresados de la institución. De hecho, aunque la Academia de Matemáticas oficialmente funcionó de 1831 a 1872, sólo tuvo 17 promociones con un total de 97 egresados, en su mayoría dedicados por entero al ejercicio de las armas, con poca o ninguna actividad específicamente ingenieril. Esto en buena medida porque en la Venezuela de mediados del S. XIX los conflictos político-militares inhiben o liquidan las escasas posibilidades que se presentaban para la acción civil y constructiva. Pese a tal panorama, hay algunos hechos y procesos que debemos rescatar en ese período. En 1861 (y de ello celebramos 150 años en este 2011) se funda el Colegio de Ingenieros de Venezuela, cuerpo dependiente del Ministerio de Guerra pero que pronto comienza a ser integrado por más civiles y a interesarse de modo creciente por asuntos ajenos a lo castrense, como se evidencia en publicaciones, eventos y acciones que promueve. De paso anotemos que uno de sus fundadores, Alejandro Ibarra, era un egresado de la Academia de Matemáticas que se dedicó a la docencia universitaria y llegó a ser el primer ingeniero Rector de la UCV en 1870.

En 1867 hay registro de los primeros títulos de agrimensor que otorga la UCV, con lo cual se abre un camino para la formación esencialmente civil de los ingenieros, que tendrá sus siguientes hitos en 1872 al suspenderse la Academia de Matemáticas (que para el presidente Antonio Guzmán Blanco era “un nido de godos”); en 1874 con la creación de la Facultad de Ciencias Exactas de la UCV, autorizada para otorgar títulos de ingeniero civil y agrimensor; en 1877 con los primeros 7 egresados de esa Facultad; en 1879 con la adscripción oficial de recursos y personal de la Academia de Matemáticas a la UCV; y en 1881 con el fin del status militar del Colegio de Ingenieros, que pasa a ser subordinado al Ministerio de Instrucción Pública.

Las décadas finales del siglo XIX marcan novedades resaltantes en el andar de la ingeniería y su enseñanza en nuestro suelo. El contacto con los procesos de cambio científico-tecnológico y de expansión del poderío político-económico que ocurren en Europa Occidental y Norteamérica se hace más regular, lo que se traduce tanto en el arribo al país de empresas capitalistas, recursos técnicos, productos y procedimientos que al llegar plantean exigencias de ingeniería, como en que a través de publicaciones o de algún personal calificado recibamos al menos parte del conocimiento y habilidad ingenieril que está evolucionando rápidamente en los centros de poder mundial.

Se combinan tales circunstancias con que entre 1870 y 1889 la hegemonía política del caudillo Antonio Guzmán Blanco impone relativa estabilidad, asentada en una situación económica que le favoreció, de modo que para la enseñanza de la ingeniería esta situación se traduce en un modesto auge, donde de 1883 a 1893 hay 11 promociones y 137 egresados de la UCV como ingenieros civiles, quienes encuentran campo para su ejercicio profesional en las posibilidades que abre el atenuado impulso modernizador que se vivió bajo el guzmancismo. Incluso, vemos que la enseñanza de ingeniería se extiende fuera de Caracas. Recordando el precedente del fallido intento de una Escuela de Ingeniería para Maracaibo en 1863, tenemos que: entre 1884 y 1889 la Universidad de Los Andes otorga 7 grados de agrimensor; en 1886 cinco estudiantes que habían cursado la carrera de ingeniería en el Colegio Federal de Maracaibo, vienen a Caracas a presentar tesis y recibir grado profesional en la UCV; en 1892 la Universidad de Valencia tiene una Facultad de Ingeniería Civil, de donde egresan 4 profesionales hasta su clausura; también en 1892 se gradúa un ingeniero de la Universidad del Zulia, que como la anterior, funcionó entre 1891 y 1904. Así mismo, evocaremos el esfuerzo del Ing. Miguel Palacio por hacer funcionar entre 1893 y 1898 una Escuela de Minas en Guasipati, Edo. Bolívar, que finalmente no fue autorizada a otorgar títulos de ingeniero de minas.




Llegando a los últimos años del siglo XIX, el ejercicio como rectores de la UCV por otros dos ingenieros, Jesús Muñoz Tébar en 1887 (volvería al cargo de 1906 a 1908) y Alberto Smith de 1897 a 1899, indica el reconocimiento que hay en la universidad hacia la profesión, su enseñanza y quienes la ejercen. No deja de hacerse presente una perspectiva crítica, expuesta en un trabajo que publica en 1895 el distinguido ingeniero y docente Felipe Aguerrevere, texto pionero en el análisis de la enseñanza de la ingeniería en Venezuela, cuyas observaciones sobre la necesidad de resolver carencias en la formación práctica conservan hoy agudeza y vigencia. Mencionemos también que el cese de las condiciones un tanto más favorables de años anteriores se refleja en una apreciable disminución de los egresados en ingeniería (y la nueva opción afín de arquitectura) después de 1893. Adicionalmente, hay un hecho para recordar: en 1899 reciben en la UCV el grado de agrimensores las hermanas Delfina, Adriana y Dolores Duarte, quienes aún cuando no cursaron la carrera en las aulas, presentaron y fueron reconocidas en las pruebas que confirmaron su capacidad profesional, siendo las primeras mujeres con título universitario obtenido en este país.

Al aproximarse y comenzar el siglo XX, dificultades económicas y conflictos políticos son patentes en Venezuela, con un recrudecimiento de las pugnas por el poder que finalmente llevan al triunfo en 1899 del caudillismo militar andino encabezado por Cipriano Castro, quien superando fuertes retos militares internos e incluso un agresivo bloqueo naval de potencias europeas, se mantiene al mando hasta ser desplazado por su subalterno inmediato y compadre Juan Vicente Gómez a fines de 1908. Por supuesto, en semejante clima aún más enrarecido por el despotismo gubernamental es poco lo que podía prosperar la enseñanza de la ingeniería: ya apuntamos que en 1904 se clausuraron las universidades de Maracaibo y Valencia, igualmente quedó en el papel la Facultad de Ciencias Exactas anunciada por la ULA en 1898, mientras que la UCV debió soportar también su ración de autoritarismo y arbitrariedades. Se refleja esta situación difícil en el bajo número de egresados en el área entre 1900 y 1912 (todos de la UCV): 33 ingenieros y dos arquitectos.




En los primeros años del gomecismo, mientras el régimen se consolidaba, hubo cierto ambiente más abierto en la UCV, como muestra la creación del Centro de Estudiantes de Ingeniería en 1911 (¡un Centenario que ojalá no pase desapercibido en esta Facultad!). Pero en cuanto pudo el gobierno apretó las tuercas y en 1912 clausura la Universidad Central hasta 1922. De aquel sombrío evento, retengamos para la memoria institucional la digna actitud que mantuvo el Ing. Alberto Smith, de nuevo en el rectorado ucevista, quien en castigo debió ir al destierro hasta la muerte del dictador. Para disimular los efectos de esa medida montaraz de cierre, se crea la Escuela de Ciencias Físicas, Matemáticas y Naturales de Caracas (fundada en 1916), que reagrupa a estudiantes y profesores de la suspendida UCV y de la cual egresan 14 ingenieros y 1 arquitecto hasta 1922.

Pero por mucha ojeriza que la tiranía tuviese a la universidad y los estudiantes, el inicio de la década de 1920 ya avizoraba el nacimiento de una nueva Venezuela, hija de la industria petrolera y los cambios que traía consigo. Ese país que se anunciaba requeriría no sólo de más ingenieros, sino de diversificación y actualización de los campos de actividad profesional, lo que implicaba una demanda por transformar la enseñanza de la ingeniería, que entre nosotros seguía anclada en estructuras, modos de aprendizaje y contenidos decimonónicos. A regañadientes, en especial por el sobresalto que le causara la insurgencia estudiantil de la “Generación del 28”, el gomecismo se ve ante el apremio de dar cierto auspicio a la expansión cuantitativa y cualitativa de la formación ingenieril. Así encontramos que las cifras de egresados crecen rápidamente: de 24 entre 1922 y 1925, se pasa a 58 graduados entre 1926 y 1930, y a 104 entre 1931 y 1935. Son evidencias del nuevo escenario que el Congreso aprobase en 1923 un Estatuto Profesional, seguido en 1925 de la 1ra. Ley de Ejercicio de la Ingeniería; que en 1930 el gobierno envíe 7 profesionales recién graduados a Estados Unidos para formarse en ingeniería petrolera; que en 1932 se establezca la Escuela de Ciencias Físicas y Matemáticas de la ULA, que otorgará grados en Ingeniería Civil; y que en 1933 se firme un convenio para que el Ministerio de Obras Públicas emplee estudiantes del último año de ingeniería de la UCV. Vale referir además que en 1929, desde su exilio en París, Alberto Smith publicó el libro _Formación del estudiante, del profesional y del ciudadano_, con amplia difusión entre los exiliados antigomecistas y que influirá a quienes dirigirán al país a partir de 1936.




La situación abierta tras la muerte de Gómez se manifiesta en lo referido a la enseñanza de la ingeniería, haciendo más claro y decidido el estímulo al cambio y modernización. En 1936 la Escuela de Ciencias Físicas y Matemáticas de la ULA es elevada a Facultad, teniendo sus primeros egresados al año siguiente; en 1937 se inician los estudios de ingeniería agronómica en el país con la apertura de la Escuela Superior de Agricultura y Zootecnia (ESAZ) dependiente del MAC, organismo que el año anterior había becado al exterior a 19 estudiantes del ramo; esta Escuela pasará a la UCV en 1946, originando la actual Facultad de Agronomía. En 1938 nace el Instituto de Geología, adscrito a los Ministerios de Fomento y de Educación, destinado a formar geólogos y que se integra a la UCV dos años más tarde, con su primera promoción en 1942. El proceso modernizador cuenta con sanción e impulso jurídico gracias a la Ley de Educación promulgada en 1940, y encontraremos que entre 1936 y 1940 hay 150 nuevos ingenieros graduados en el país, incluyendo a las primeras promociones de la Universidad de los Andes.

En 1943, la UCV será sede del primer antecedente para estudios de especialización y postgrado en el área, el Curso Internacional de Ingeniería Sanitaria respaldado por el MSAS. 1944 es el año en que la Facultad de Matemáticas y Física de la UCV se reorganiza en tres departamentos, con 8 opciones profesionales que comparten 3 de los 4 años de la carrera: Ingeniero Civil, Agrimensor, Ingeniero Hidráulico, Ingeniero Sanitario, Geólogo, Ingeniero de Minas, Ingeniero de Petróleo, Químico Industrial e Ingeniero Mecánico de Industrias; en ese entonces egresan de la ESAZ los primeros ingenieros agrónomos con estudios cursados en el país. Igualmente, se reciben en Ingeniería Civil las precursoras femeninas en estudiar la carrera en Venezuela: Carmen Iturbe y Helena Quiroba, con quienes se inicia la lenta pero sostenida incorporación de la mujer a los diversos espacios de esta profesión, con 41 de ellas obteniendo títulos en ingeniería de la UCV entre 1944 y 1957. También esos años de la 2da. Guerra Mundial y su posguerra verán a nuestras universidades enriquecerse con talento docente que llega al país huyendo de conflictos y apremios, siendo ese aporte evidente en los estudios de ingeniería.




En 1946 hay un nuevo Estatuto Orgánico de las Universidades Nacionales. No se otorga más la categoría de Doctor a los egresados del pregrado y renace la Universidad del Zulia (LUZ), que en su oferta académica incluye a la Ingeniería Civil. En la UCV, la ahora denominada Facultad de Ciencias Físicas y Matemáticas se constituye en 3 Escuelas: Arquitectura, Ciencias e Ingeniería, esta última manteniendo departamentos y opciones previas, excepto Química Industrial. Los 465 estudiantes de Ingeniería son los primeros en mudarse de la sede anterior en el centro de Caracas a la Ciudad Universitaria entonces en construcción; allí se abrirá en 1947, con amplio respaldo del Ministerio de Fomento, la opción de Ingeniería Eléctrica. Por su parte la ULA en 1948 crea la Escuela, luego Facultad (en 1952), de Ciencias Forestales, que forma ingenieros forestales. También en esa universidad se establece el Laboratorio de Hidráulica, más tarde Centro de Hidráulica, primer espacio de investigación ingenieril en el ámbito universitario nacional. Será seguido en 1949 por el Laboratorio de Ensayo de Materiales de la UCV, cuyo principal promotor fue el Dr. Ramón Espinal. Añadiremos que en 1948 se gradúan en la Universidad Central los primeros ingenieros petroleros y mecánicos con estudios en el país.

Hacia 1950 cabe estimar que hay alrededor de 2.000 estudiantes venezolanos de ingeniería, cifra que de algún modo indica que está quedando atrás el sesgo elitesco y socialmente restrictivo que había tenido esta carrera en el país hasta el primer tercio del S. XX. La ahora llamada Facultad de Ciencias Matemáticas y Naturales de la UCV supera el millar de alumnos, en más del 80 % de ingeniería, cuyo curso se extiende a 4 años y medio. En 1951, la pertinaz oposición de integrantes de la comunidad ucevista al gobierno militar de turno trae masivos encarcelamientos, expulsiones y cierre por un año de la universidad. El subterfugio jurídico para validar intervenciones y atropellos es la Ley de Universidades de 1953. En el caso específico de los estudios ingenieriles se elimina el régimen de semestres vigente desde 1944, se extiende el lapso de la carrera a 5 años y se da el nombre de Facultad de Ingeniería a aquellas que otorgan este título. Esa ley permite universidades privadas, creándose en Caracas las dos primeras: la Católica Andrés Bello (UCAB) y la Santa María, que ofertan desde el comienzo carreras de ingeniería civil. Anotemos que el instrumento legal posibilita la separación de Arquitectura como Facultad aparte en la UCV, lo que también está previsto para Ciencias. Debe citarse que en 1952 se abre en LUZ la Escuela de Ingeniería de Petróleos, opción que en 1953 se elimina en la Universidad Central.

Para 1955, cuando la UCV ha completado mudanza a la Ciudad Universitaria, su FI abre un Curso de Posgrado en Hidráulica, Estructuras y Electricidad, pero habrá que esperar años para que este nivel tenga presencia estable en los estudios de la profesión. Entre tanto, y hasta la caída de la dictadura en 1958, nuestra Alma Mater sigue padeciendo persecución a miembros de la comunidad y suspensiones de actividades. Pero en paralelo a su faz autoritario-represiva, las demandas de la modernización hacen que el régimen militar otorgue 172 becas para estudiar ingeniería en el exterior, atendiendo las previstas necesidades del proyecto de desarrollo industrial y siderúrgico en Guayana; aparte que se respalda la creación de entes para investigación como el Instituto de Producción Animal en Agronomía-UCV (1955) y el Instituto Forestal Latinoamericano de Investigación y Capacitación, adscrito a la ULA y patrocinado por la FAO-ONU (en 1956); y que se establecen en la UCV la carrera de Ingeniería Metalúrgica y la Licenciatura en Hidrometeorología (en 1956).




1958, año de señalada significación política nacional, lo es también para la educación universitaria y la educación ingenieril. Hay nueva Ley de Ejercicio de la Ingeniería y Profesiones Afines, junto con nueva Ley de Universidades que recupera la gratuidad (cercenada en la Ley de 1953), establece la autonomía y, en general, implica avances modernizantes y democratizadores, en un clima de apertura social y expectativas positivas hacia la universidad que se traducen en una gran expansión de la matrícula estudiantil. Vuelve a la UCV ingeniería de petróleo, y egresan de aquí los primeros ingenieros metalúrgicos formados en el país. Con la Universidad de Carabobo, que ofrece Ingeniería Industrial, reaparecen en Valencia los estudios profesionales superiores.

En 1959 se funda en LUZ la Facultad de Agronomía, estudios que hasta entonces solo existían en la UCV. En 1960 tenemos en la Universidad Central la primera computadora que opera en una universidad venezolana. En 1962, con 3.155 inscritos, la FI-UCV ha casi triplicado su matrícula en comparación a 5 años antes y es la Facultad con más estudiantes de la universidad; allí se elimina la Escuela de Ingeniería Industrial (se había creado en 1956) y en su lugar aparecen la Escuela de Ingeniería Eléctrica, la Escuela de Ingeniería Mecánica y la Escuela de Ingeniería Química y de Petróleo; además, la Facultad establece el primer postgrado permanente del área dentro de las universidades del país: la Maestría de Ingeniería Sanitaria, y el Instituto de Modelos y Materiales Estructurales (IMME). También destaca en 1962 la apertura de la Universidad de Oriente, que propone opciones pedagógicas y de organización divergentes a las otras universidades, aparte de incluir en su oferta académica 9 carreras de ingeniería (la UCV ofrecía 10).

La década de 1960 es tiempo de cifras en expansión para la ingeniería y su enseñanza, de modo que en 1970 –cuando abre la Universidad Simón Bolívar en Caracas- hay 8 instituciones de educación superior con 13 especialidades ingenieriles en pregrado. Un estudio encargado por OPSU/CNU y referido al período 1966-1974, expone que en ese lapso egresaron de nuestras universidades 6.154 ingenieros (¡cifra mayor al total de colegiados en el CIV en 1965!), aparte que entre esos años llegaron del exterior 2.626 profesionales a trabajar en el área. Semejante “boom” expansivo no iba a ocurrir sin traumas, particularmente en cuanto a los efectos que el auge cuantitativo traía en lo cualitativo. Como eran circunstancias que no solo afectaban a la enseñanza de ingeniería sino que se extendían a la institución universitaria en general, toda ella se verá sacudida, en el caso de la UCV, por la conflictiva expresión que conocimos como la Renovación Universitaria (1968-1970). No me es posible aquí dedicar el tiempo y reflexión debida a ese proceso, tanto en lo que afectó a esta Casa de Estudios en general como a su Facultad de Ingeniería en particular, por lo que invito a revisar el trabajo de mi autoría dedicado a este tópico, disponible para consulta vía Internet.




Con la motivación que por un lado venía como herencia del torbellino de la Renovación, y por el otro de quienes desde el poder enfrentaron al reto que ese movimiento supuso, la década de 1970 va a ser época de procurar visiones y acciones novedosas en materia de enseñanza de la ingeniería. Así, vemos como se promueve a la Universidad Simón Bolívar (USB), que desde su nacimiento y hasta hoy se identifica de modo muy fuerte como “universidad de ingeniería”, alternativa tanto frente a lo que se calificaba de “extremismo” de la Renovación como ante la universidad tradicional. La contraparte crítica ha ripostado insistiendo, por mencionar algunos argumentos destacados, en que el modelo USB trae un cierto retorno al elitismo social que la universidad pública venezolana venía dejando atrás desde los años 50, que la USB no logra superar perceptiblemente en lo académico a universidades de larga data como la UCV y la ULA, y que no ha podido conectarse o responder a demandas y expectativas que habría desde el grueso de la colectividad nacional, ni siquiera acercándose a lo que en materia de extensión hacen las universidades tradicionales. En todo caso, el interés en confrontar visiones sobre el tema se expresó, por ejemplo, con el I Congreso de Enseñanza de la Ingeniería en 1975.

Destaquemos en el decenio de los 70 la expansión que tienen los estudios de posgrado en ingeniería. En 1976 se reseña que ya hay 42 cursos permanentes de postgrado, distribuidos entre 5 universidades públicas, la UCAB y el Instituto Venezolano de Investigaciones Científicas (IVIC). Innovación de interés en aquella época es la aparición, en 1974, de los Institutos Universitarios Politécnicos, con potestad de formar ingenieros a la vez que impartían carreras técnicas medias; también se crea el IUPFAN, que reúne a tres entidades para formación de ingenieros militares previamente existentes y que aceptará a civiles como alumnos. Además, con el paso a control estatal del conjunto de la industria petrolera y la conformación de PDVSA como empresa “holding” a cargo, se crea el Instituto de Adiestramiento Petrolero y Petroquímico (INAPET), ente responsable de todo lo referido a instrucción y entrenamiento en el ámbito petrolero oficial. Para 1980 se gradúan en el país 3.612 profesionales de ingeniería y afines, siendo el 22,8 % del total de egresados universitarios de ese año. No olvidemos mencionar que en estos tiempos (1974-1985), con el Plan de Becas Ayacucho e iniciativas parecidas, varios miles de jóvenes venezolanos estudian pre y postgrados del área ingenieril en el exterior, los cuales en su gran mayoría retornan con el consiguiente impacto en la profesión y su enseñanza.

La década de 1980 ve aparecer la crisis del rentismo petrolero evidenciada a partir del “Viernes Negro” de febrero de 1983. La nueva coyuntura restringe la disponibilidad de aquellos ascendentes recursos financieros que costearon la expansión previa, con deterioro en las condiciones para la educación superior pública, lo que además se agrava pues la demanda estudiantil continúa incrementándose. De este modo, tenemos que para 1985 casi se duplica la cifra de egresados de 5 años antes, al concederse 6.431 títulos en ingeniería y afines, cuando hay 36.015 estudiantes inscritos. En años subsiguientes esa tendencia se mantiene, de manera que en 1990 tenemos 11.551 graduados del área, representando al 22,4% del total de egresados universitarios en el país. En tal contexto, es de notar el auge de la educación superior privada, una presencia que crece más por consideraciones de mercado que por intenciones en superar cualitativamente a las universidades públicas. Igualmente, para esos momentos se consolida la presencia femenina entre estudiantes y egresados de ingeniería, que desde la década de los 70 venía dejando de ser mínima u ocasional, representando ahora un tercio de la matrícula.




Hay en los años 80 esfuerzos de distintas instituciones (como la UCV y algunas otras universidades públicas) por atender a la calidad de la educación en ingeniería y empieza a trabajarse en afrontar los problemas del rendimiento estudiantil, de la competencia pedagógica de los docentes y de la admisión de nuevos alumnos. Vinculado con esto, tenemos iniciativas para desarrollar las capacidades universitarias en postgrado y en investigación: en 1981 aparece la Revista Latinoamericana de Metalurgia y Materiales en la USB, primera publicación nacional arbitrada e indexada del área ingenieril, a la que siguen en 1985 la Revista de la Facultad de Ingeniería de la UCV y en 1988 la Revista Técnica de la FI-LUZ; en 1982 La UCV, la USB y el IVIC acuerdan un proyecto de cooperación de estudios para graduados, con la meta de otorgar el Doctorado en Ciencias, Mención Ingeniería Estructural, posibilidad inaugural de estudios a nivel doctoral dentro del área en Venezuela; mientras que el resultado del primer Programa de Promoción del Investigador (PPI-CONICIT) en 1990 certifica 88 investigadores reconocidos en ingeniería y afines (11,9% del total de acreditados).

En los años de 1991 a 1998 no hay variaciones sustantivas en cuanto al cuadro global que venía del decenio anterior. En 1991 por fin se resuelve el largo conflicto jurídico-institucional que había bloqueado la apertura de la UNEXPO, primera universidad totalmente de ingeniería existente en el país, resultante de la fusión de los anteriores institutos politécnicos de Barquisimeto, Caracas y Puerto Ordaz. En 1992, al abrir Ingeniería de Producción, 8 de los 12 pregrados de la USB conducen a títulos de ingeniería. En 1993 empieza a cristalizarse en la FI-UCV un amplio esfuerzo de actualización curricular, con el cambio de pensum en el Ciclo Básico y las escuelas profesionales, proceso que se extenderá en años subsiguientes; además, se crea una Coordinación de Investigación, en procura de mayor rango y soporte institucional para esta labor académica. En 1995, PDVSA realiza una significativa reforma organizacional en relación a su estructura de capacitación de personal, con la creación del CIED – Centro Internacional de Educación y Desarrollo; por su parte la FI-UCV aprueba su programa de Doctorado Genérico, mientras que nuestra universidad aún tiene la oferta nacional más diversificada de estudios de ingeniería, con 12 carreras de pregrado, 11 postgrados en Agronomía y 25 postgrados en la FI.




Para 1997, hay en pregrado de ingeniería más de 70.000 estudiantes de 35 especialidades en 32 centros de educación superior (18 públicos y 14 privados); semejante proliferación trae sus problemas, como el litigio judicial que se inicia ese año cuando el CIV se niega a aceptar los títulos que da el Instituto Universitario Politécnico Santiago Mariño (privado). En 1998, el PPI-CONICIT reconocía a 236 investigadores en ingeniería y afines, 15,3% del total acreditado; mientras cifras oficiales recogen que el 22,25 % de quienes laboran desarrollando ciencia y tecnología tienen título en ingeniería y afines (6.829 personas); no obstante, ya existía el reto de mantener en el país, y en sus instituciones académicas, a una fracción creciente del personal mejor calificado que emigra al exterior o se ve tentado a ello.

Concluiré en esa última fecha por la misma razón general que se argumenta en Un país en su artificio para un cierre similar: la cercanía de las situaciones a analizar impide su examen con una visión histórica. Sin duda hay mucho que debe y puede decirse sobre lo relacionado con la enseñanza de la ingeniería en Venezuela desde 1999 hasta hoy, pero dejémoslo para otra ocasión y para escudriñarlo desde enfoques distintos. De momento, creo cumplida mi tarea al haber podido presentarles este bosquejo evolutivo que ojalá sea útil para lo que cotidianamente hacemos por nuestra Facultad de Ingeniería de la UCV.


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Fuentes de referencia, del mismo autor, que sirvieron de soporte a esta conferencia:

* _Un país en su artificio. Itinerario histórico de la ingeniería y la tecnología en Venezuela_. Caracas, Edit. Innovación Tecnológica FI-UCV, 2011.

* “Para la historia de la enseñanza de la ingeniería en Venezuela…”, en Revista de la Facultad de Ingeniería, UCV. Vol. 26, 2011 (en prensa).

* HISTORIA DE LA INGENIERÍA VENEZOLANA (Blog), en http://historiaingenieriavenezolana.blogspot.com.

viernes, 2 de enero de 2009

Teodolitos entre montoneras: La ingeniería venezolana en tiempos pre-petroleros

. . .
NELSON MÉNDEZ
Universidad Central de Venezuela, Facultad de Ingeniería, Ciclo Básico, Depto. de Enseñanzas Generales. Caracas.

RESUMEN

Para contribuir a una valoración sistemática de la historia de la ingeniería nacional, prosiguiendo la senda de investigación cuyo producto previo fue Méndez 1997, presentamos aquí una detallada compilación en secuencia temporal de hechos, personajes y circunstancias relacionados con la evolución de nuestra ingeniería desde la época colonial hasta el comienzo de la tercera década del Siglo XX, momento en que la irrupción de la explotación petrolera en gran escala genera transformaciones modernizadoras decisivas en Venezuela, y obviamente en la actividad ingenieril en el país. A tal efecto, se ha realizado el arqueo cuidadoso de un amplio acervo de referencias sobre el tema, para seleccionar de dichas fuentes los datos pertinentes al objetivo de este trabajo. Esto lo hemos entendido como un inventario obligatorio para construir una visión de conjunto de las raíces sembradas en los tres siglos iniciales de actuación de ingenieros y afines en el país, precedente de necesaria consideración para comprender lo que hoy es y lo que en el futuro será este espacio de acción y creación profesional, por lo cual estimamos que nuestro aporte de investigación podría ser de valor para comprender su presencia socio-histórica, pues hemos constatado que no se ha hecho hasta ahora un trabajo de compilación parecido, ya que los esfuerzos análogos han tendido a concentrarse en áreas especificas (militar, construcción civil, hidráulica, formación educativa, etc.), por lo que han dado menos énfasis a la presentación de una visión integral del proceso evolutivo de la ingeniería venezolana.
Palabras clave: Historia de la ingeniería en Venezuela; Historia de la tecnología en Venezuela; ingenieros en Venezuela; cambio social y cambio técnico en Venezuela.

Theodolites among “montoneras”: Venezuelan engineering in pre-petroleum times

ABSTRACT

As part of an attempt to systematically evaluate the history of engineering in Venezuela, a line of research whose previous contribution was MENDEZ 1997, we present a detailed chronological compilation of facts, protagonists and events related to the evolution of engineering in our country from colonial times up to the third decade of the twentieth century, the moment when the emergence of petroleum exploitation on a large scale marked the beginning of decisive changes leading to the modernization of Venezuela and, as a matter of course, to changes in the way engineering was practiced in the country. To this end, we have carried out a thorough review of all bibliographical and referential material on the subject so as to select the data considered most pertinent to the aims of this study. This has been understood as an absolutely vital step towards creating a vision of the seeds sown in the first three centuries of engineering and similar activities in the country, so that we may be able to understand what the current state of engineering is and what the future may hold for the profession. As such, we consider that this contribution might be of some value if we are to begin to comprehend the socio-historical role of engineering in Venezuela, since, as far as we know, no other similar study has been attempted, although there are publications that concentrate on specific areas (military, civil construction, hydraulics, education and training, etc.), though these have placed less emphasis on presenting a general, integrated view of the evolution of Venezuelan engineering.
Keywords: History of engineering in Venezuela, history of technology in Venezuela, engineers in Venezuela, technical change and social change in Venezuela.


INTRODUCCIÓN

En tiempos recientes un ascendente número de investigadores ha venido haciendo un esfuerzo importante por recuperar, analizar y debatir la Historia Social de la Ciencia y la Tecnología en Venezuela. En ese contexto se inserta la creciente preocupación por el estudio histórico sistemático de la ingeniería nacional, área que hasta hace dos ó tres décadas había permanecido relativamente desatendida salvo por meritorias excepciones, algunas de las cuales se indican en las Referencias anotadas al final de este trabajo.

Como una contribución en tal sentido, y retomando una línea hacia la que apuntamos inicialmente en Méndez 1997, presentamos este inventario de hechos, personajes y circunstancias relacionados con la evolución de nuestra ingeniería desde la época colonial hasta el comienzo de la tercera década del Siglo XX. Procuramos combinar el reporte de los datos históricos tomados de las fuentes consultadas, con una perspectiva que privilegie una visión integral y analítica de la evolución de la ingeniería en el país, tarea esta última en la que estamos conscientes que se debe profundizar aún más en el futuro.

En cuanto a las coordenadas temporales en las que hemos enmarcado nuestro trabajo, vale apuntar que arrancamos desde que en el territorio de lo que hoy es Venezuela se hace presente la ingeniería como actividad tecnológica especializada e institucionalizada, en términos que ya asoman claramente lo que en la modernidad se entiende como tal. Cerramos con el inicio de la explotación petrolera a gran escala, momento en que los científicos sociales suelen apuntar -con amplia y contundente evidencia- que se produjo un punto de ruptura y cambio fundamental de la historia nacional. Además, establecimos una subdivisión del período estudiado en las cuatro etapas, tanto por lo que sucedía en el contexto venezolano para cada fase, como por ciertos rasgos que caracterizarían a la ingeniería y su práctica en cada uno de esos lapsos.

Ingeniería en el periodo colonial: S. XVII-1809

Fig. 1 - La fortaleza de Araya en su estado actual

Siglo XVII: con diseño del ingeniero militar italiano Giambattista Antonelli, y ejecución a cargo del español Cristóbal de Roda, se edifica a partir de 1623 el castillo de San Antonio, que custodia las salinas de Araya y el área circunvecina. No sólo fue la primera obra de ingeniería digna de tal calificación en nuestro territorio, sino que pasaría un siglo para que haya aquí otros testimonios relevantes de actividad ingenieril.
Segundo tercio del Siglo XVIII: se hace permanente la presencia y actividad de especialistas conocidos como “Ingenieros”, nombre que en la España de los Borbones se daba al personal calificado en tecnología militar al servicio de la Corona, que recompensaba su trabajo con privilegios y rangos castrenses propios. Construirán o reforzarán instalaciones para la defensa del poder colonial (en Caracas, La Guaira, Puerto Cabello, la entrada del Orinoco, Maracaibo, etc.), en una Venezuela que para entonces gana importancia política, demográfica y económica gracias a la exportación de cacao, producido con trabajo esclavo y rudimentaria base técnica.
1741: construcción del castillo de Puerto Cabello, a cargo de Juan Gayangos, siguiendo diseño de Juan Courten.
1743. según reporte de un funcionario de la Corona, misioneros capuchinos catalanes operan un taller de forja que beneficia mineral de hierro en la zona de El Pao, en Guayana, en lo que sería el antecedente más remoto de producción siderúrgica en nuestro territorio.
1760: Nicolás de Castro, oficial español de servicio en Caracas, es autorizado para establecer una Academia de Geometría y Fortificaciones, destinada a personal militar, que funciona hasta 1768. Cumpliendo una disposición real, la Compañía Guipuzcoana fabrica en Puerto Cabello un buque de 60 cañones.
1762: para uso de los cursantes de su Academia, N. de Castro elabora un texto con ilustraciones: Fortificación de campaña, geometría, fortificación regular, primera obra sobre ingeniería que se escribe en el país. Por considerar que ya no es útil, e incluso sería peligroso de caer en manos enemigas, el régimen colonial decide la demolición del castillo de Araya.
1770: Miguel Marmión – que luego fue gobernador en la provincia de Guayana de 1785 a 1790 - concluye las obras de fortificación en Puerto Cabello.
1788: por encargo del gobierno provincial, se presenta lo que cabe considerar el primer diseño de ingeniería hidráulica en el país: un acueducto para Maracaibo; de ese proyecto no ejecutado se conservó un plano descriptivo, obra de un ingeniero anónimo, probablemente Francisco Jacot, que entonces vivía en esa ciudad. Jacot será, entre 1800 y 1810, Comandante del Cuerpo de Ingenieros, con asiento en Caracas, La Guaira, Puerto Cabello, Cumana, Barinas y Margarita; la Junta Suprema de 1810 lo ratificaría en ese cargo.
1788-91: construcción de las defensas militares de La Guaira, a cargo de Fermín de Rueda.
1791: empieza a introducirse el uso de la energía hidráulica en los trapiches azucareros del Centro del país, por iniciativa de un francés fugitivo de Martinica cuyo nombre no se conservó.
1794: el Real Consulado patrocina la construcción de un camino entre Caracas y La Guaira, a cargo del Ing. F. Jacot; las obras se suspenden porque los militares temían que tal vía favoreciese un ataque inglés a la ciudad.
1797: dos ingenieros aparecen vinculados a la conspiración independentista de Gual y España: Patricio Ronán y Jean Lartigue de Condé, francés al servicio de la Corona española que había diseñado el Cuartel San Carlos en Caracas.
1803: obras de contención del cauce del Río Manzanares en Cumaná, a cargo del Ing. Casimiro Isava, que antes había dirigido la construcción de las defensas de la Barra de Maracaibo. A Isava también se le atribuyen la Cárcel, el Hospital y la Iglesia de Santa Inés en Cumaná.
1808: José Mires establece una Academia de Matemáticas en Caracas y Tomás Pires otra en Cumaná, destinadas a formar especialistas militares; en ambas estudia el joven Antonio José de Sucre, que en 1811 aparece como subteniente de ingenieros en Margarita. En la primera imprenta establecida en el país, comienza a editarse La Gazeta de Caracas.

De la Independencia a la Guerra Federal: Peripecias de la ingeniería en un país en ciernes

1810–21: el país vive la Guerra de Independencia, con la consiguiente desarticulación de las incipientes instituciones de la Ingeniería nacional. Entre los ingenieros que participan en el conflicto por el bando patriota, vale destacar los nombres de F. Jacot, J. Mires, Judas Tadeo Piñango y Francisco Avendaño.
1811: una relación que dirige F. Jacot al gobierno indica la existencia de 16 integrantes en el Cuerpo de Ingenieros de la recién nacida República.
1822: un viajero inglés (W. Duane) reporta el funcionamiento de un trapiche a vapor en la hacienda de los Tovar en Las Vegas, cerca de Caracas.
1823: F. Avendaño instala una litografía en La Guaira; también allí los norteamericanos Ballet y Day abren un establecimiento para la producción de jabón y velas.
1824: el Dr. J.G.B. Siegert comienza a elaborar el Amargo de Angostura, cuya producción trasladará pocos años después a la isla de Trinidad.
1825: John Hill instala en Caracas una empresa que fabrica tipos para imprenta. En las minas de cobre en Aroa, propiedad de la familia Bolívar, la compañía inglesa arrendataria introduce maquinaria y trabajadores especializados, en una fase de actividad que se mantiene hasta 1836, cuando diversos obstáculos – en especial las enfermedades tropicales – paralizan la producción.
1826: llega a Maracaibo, para ser ensamblado y puesto en servicio; el primer buque de vapor que navega en costas venezolanas, el “Estimbote” (por steamboat), que sirvió en el Lago de Maracaibo hasta su pérdida en 1838 y donde, según el cronista Arístides Rojas, habría viajado el Libertador en ruta de Bogotá a Caracas.
1829: el “Venezuela” es el primer buque de vapor que entra al Orinoco, cubriendo la ruta entre Trinidad y Ciudad Bolívar. G.E. Moore abre un taller para manufacturar sombreros en Caracas, que se precia de usar “las técnicas productivas de Estados Unidos”. Por decreto oficial nace la Sociedad Económica de Amigos del País, entidad que especialmente en los 6 años siguientes tendrá un destacado papel difundiendo en Venezuela “conocimientos útiles” provenientes de los países industrializados y procurando la aplicación práctica de los nuevos saberes técnicos; ambas tareas se instrumentaron a través de 4 Comisiones permanentes: Artes y Oficios, Población e Instrucción Pública, Comercio y Agricultura.
1830: ocurre la disolución de la Gran Colombia y se constituye la República de Venezuela, empobrecida y endeudada, que subsiste en los siguientes 90 años con una economía agropecuaria débil de técnicas simples, cuyo rubro básico es el café. Se abre el período de la llamada oligarquía conservadora o goda, con José Antonio Páez como caudillo dominante hasta 1848.
1831: bajo la dirección de Juan Manuel Cagigal - venezolano que se había formado como matemático e ingeniero militar en España y Francia - se funda la Academia de Matemáticas, adscrita al Ministerio de Guerra, que aceptará alumnos civiles que optan al título de agrimensores tras cuatro años de estudios, mientras los militares pueden culminar la carrera de Ingeniería en 6 años. Como docentes fungen Cagigal y José Rafael Acevedo, que desde 1827 regentaba la primera Cátedra de Matemáticas en la Universidad Central de Venezuela.

Fig. 2 - Juan Manuel Cagigal (1803-1856)

1835: promoción inicial de 7 agrimensores; dos años después se gradúan los primeros 4 ingenieros (Olegario Meneses, Egidio Troconis, Juan José Aguerrevere y Manuel María Urbaneja); habrá en la Academia hasta su cierre, en 1872, 17 promociones con 97 egresados; por sus aulas pasarán figuras que destacan en otros ámbitos, como los historiadores Rafael María Baralt y Felipe Larrazabal, el escritor Cecilio Acosta, el pintor Carmelo Fernández y el político y militar Ezequiel Zamora.
1836: Manuel Marquís obtiene la primera patente a una invención técnica realizada en el país, para una máquina aplicada al beneficio del café, de la cual hay reportes positivos sobre su posterior uso por cultivadores nacionales. Alfredo Jahn establece en Caracas el primer taller de fundición de metales.
1841: llega a Venezuela el ingeniero polaco Alberto Lutowski, quien permanece aquí hasta su muerte en 1871, siendo según su biógrafo L. Zawisza “el primer tecnólogo moderno del país”. Se publican el Resumen de Geografía de Venezuela y el Atlas Físico y Político de Venezuela, obras de Agustín Codazzi (ingeniero italiano entonces radicado aquí) que marcan un hito pionero en la comprensión de nuestro entorno físico-natural con la ayuda de la ciencia moderna. Fondea en La Guaira el “Flamer”, inaugurando el servicio regular trasatlántico en buques de vapor. O. Meneses proyecta la construcción del Palacio de Gobierno en Maracaibo; por esas fechas Meneses también asume la dirección de la Academia de Matemáticas, que Cagigal abandona por enfermedad.

Fig. 3 - Portada de la primera edición del “Atlas” de Codazzi

1843: Julio Vial establece la Fábrica Nacional de Papel en Las Adjuntas, cerca de Caracas. Cambia el pensum de la Academia de Matemáticas, incluyendo ahora las asignaturas “Física y Química” y “Construcciones, Maquinarias y Artes de la Fuerza”.
1844: el francés D. de Sauvage asienta una refinería de azúcar en Maracay, negocio al que muy probablemente estuvo asociado el Gral. Páez que en la misma población y el mismo año funda una tenería. En diciembre se celebra la primera muestra de las capacidades productivas nacionales: la Exposición Agrícola e Industrial de Caracas.
1845: se abre al tráfico la ruta de Caracas a La Guaira, proyectada por J.J. Aguerrevere, primera obra de ingeniería vial que merece calificación de tal en el país.
1846: el ingeniero norteamericano Thomas Walter dirige los trabajos del Tajamar o dique rompeolas de La Guaira; a poco de concluirse la obra es destruida por el mar. J.J. Aguerrevere y F. Avendaño proponen sendas soluciones al problema, pero ninguna es ejecutada.
1847: Guillermo Iribarren publica Pensamientos sobre caminos, obra donde con abundantes datos, agudeza crítica y propuestas razonadas se analiza la situación de las vías de comunicación en el país.
1848: se inauguran la carretera Valencia-Puerto Cabello (construida con novedades como los puentes colgantes de madera y la utilización de voladuras con pólvora) y el Mercado de Valencia, obras a cargo de A. Lutowski. Se reporta la existencia del yacimiento carbonífero de Naricual, Edo. Anzoátegui. Comienza la hegemonía política de los Hermanos Monagas, que dominan la escena con apoyo de los liberales hasta 1858.
1849: la Memoria del Ministerio de Guerra menciona las diversas dificultades que atraviesa la Academia de Matemáticas para su funcionamiento, situación que se irá haciendo la norma para esa institución en los siguientes años.
1850: Hermann Karsten publica en el Boletín de la Sociedad Geológica Alemana (Zeit. der Deutschen geol. Ges.) el primer sumario de la geología de Venezuela central y oriental.
1851: servicio de tranvías de caballos en Caracas.
1852: José D. Austria inicia el uso del trapiche de vapor en la Hacienda El Charral, cerca de Valencia. Funciona en Caracas la panadería de la familia Ramella, que en los siguientes 50 años llegaría a tener 5 sucursales en la ciudad, introduciendo los procedimientos industriales modernos en el ramo de la panificación.
1853: el empresario francés A. Lemoine trajo una máquina de vapor por La Guaira, al parecer para los trabajos que se le habían encargado en la instalación de grúas para el puerto; mientras que el comerciante F.G. Jahn ofrecía a la venta en Caracas máquinas de vapor portátiles inglesas. Se suscribe el primero de una lista de 49 contratos para construir ferrocarriles que involucrarán al gobierno venezolano desde esta fecha a 1910; de ellos sólo se cumplieron 12 (varios de manera incompleta y con deficiencias técnicas, como en el caso de las vías en la región andina).
1854: se procede a una reorganización de la Academia de Matemáticas, ahora con la potestad de otorgar títulos de Teniente de Ingenieros, Agrimensor Público e Ingeniero Civil, aún cuando en la práctica sólo se otorgarán los dos primeros. Por esas fechas, el servicio postal hacía dos viajes diarios de Caracas a La Guaira, una vez al día entre Caracas, Valencia, Puerto Cabello y pueblos intermedios, mientras que para las demás regiones y poblados la frecuencia podía oscilar de una vez a la semana a cada dos meses.
1854-55: en Maracaibo se botan el “Vencedor” y el “Trujillo”, primeros buques de vapor armados en el país.
1855: F.G. Jahn utiliza máquinas de vapor para una fragua en La Guaira. Al año siguiente se empleará maquinaria de vapor para la molienda de trigo en la empresa Molinos de La Guaira.
1856: el servicio telegráfico comienza a operar entre Caracas y La Guaira, en concesión otorgada al español Manuel de Montúfar; dos años después esta empresa extendía sus servicios hasta Valencia.
1857: se inicia la construcción de la primera línea férrea venezolana, entre Puerto Cabello y El Palito, en Carabobo; entrará en servicio en 1864, pero al poco tiempo se paraliza.
1858: en Macarao se instala la C.A. Telares de Caracas y Valencia, con maquinaria industrial a vapor. La imprenta de Manuel Zarzamendi en Caracas dispone de una prensa mecánica a vapor.
1860: se reanudan las faenas en las Minas de Aroa, que han pasado a ser propiedad inglesa. Una fábrica de pólvora existe en la Sabana de Cútira, al oeste de Caracas; de esa fábrica habrá aún noticias 60 años después, en 1920, cuando ya se ha mecanizado y dotado de energía eléctrica.

De la Guerra Federal al final del S. XIX: La ingeniería entre el afán modernizador y las crisis

1861: mientras ocurre la Guerra Federal (1859 - 1863), se establece en Caracas el Colegio de Ingenieros de Venezuela (CIV), bajo la presidencia de Juan José Aguerrevere, adscrito al Ministerio de Guerra, con funciones esencialmente técnicas y consultivas, para lo cual constituye 7 comisiones: Geodesia, Estadística, Construcciones, Militar, Maquinaria, Ciencias Naturales y Náutica. Para 1862 tiene 61 inscritos (civiles y militares) y comienza a editar su Revista Científica, que publica 8 números entre enero y abril. El nuevo marco legal reconoce oficialmente el título de Ingeniero Civil. José Antonio Díaz publica el primer tratado de agronomía escrito en el país, titulado El agricultor venezolano o lecciones de agricultura práctica nacional. La empresa de chocolates La India, propiedad de los hermanos suizos Fullié, se funda en Caracas.
1862: se envía a 7 jóvenes a Nueva York con patrocinio oficial “para que aprendieran la ingeniería mecánica que tiene relación con las máquinas de vapor”; a poco de llegar el Cónsul informa que sólo dos de ellos dan esperanzas de éxito en sus estudios.
1863: el gobierno que resulta del triunfo liberal en la Guerra Federal establece el Ministerio de Fomento, con funciones en lo que corresponde a instrucción pública y al desarrollo industrial del país. Se decreta el establecimiento de una Escuela de Ingenieros en Maracaibo, siguiendo el modelo de la Academia de Caracas; tendrá una existencia irregular hasta 1873 cuando cierra sus puertas. Entra en servicio la carretera de Caracas a Los Teques, construida por el contratista francés Augusto Permanchan; pasaran 18 años para que esta vía se extienda hasta Valencia.
1864: en la Hacienda Las Tinajas, cerca de Valencia, funciona una fábrica de aguardiente con suministro de energía de una máquina de vapor.

Fig. 4 - Maquinaria de trapiche del S. XIX

1863-1866: bajo el diseño y dirección de Luciano Urdaneta (pero también con la participación menos reconocida de A. Lutowski) se construyen la represa de Caujarao y el acueducto de Coro, “la más ambiciosa obra de la ingeniería venezolana del Siglo XIX” según el historiador Maldonado-Bourgoin.
1866: tras la interrupción causada por la Guerra Federal, se reanuda la explotación artesanal del oro en la cuenca del Yuruari, en Guayana, que venía desde 1853; progresivamente atraerá el interés del capital extranjero, que incorporará la nueva tecnología minera, con uso de maquinaria de vapor. Funciona en Valencia un molino de maíz movido a vapor, propiedad de Domingo Olavarría. Se inicia el servicio de alumbrado público con lámparas de querosén en las parroquias caraqueñas de Candelaria y San Juan.
1867: A. Lutowski va como representante de Venezuela a la Gran Exposición Universal de París, donde intenta sin éxito lograr patrocinio para desarrollar un conjunto de invenciones que había concebido a lo largo de sus años en Venezuela. Se remodela completamente la antigua Plaza Mayor de Caracas, ahora Plaza Bolívar, lo cual también incluye a la Catedral aledaña. Se firman los contratos para construir los primeros faros en Venezuela: uno en Los Roques y el otro en Isla de Toas, a la entrada del Lago de Maracaibo.
1869: la empresa Industria Venezolana, de Caracas, anuncia la producción de bebidas gaseosas. Una comisión del Colegio de Ingenieros presenta un informe sobre el suministro de agua a Caracas, alertando sobre los efectos de la deforestación y proponiendo medidas correctivas. Otras dos comisiones del organismo hacen los primeros ensayos de resistencia de materiales de los que hay noticia en Venezuela: uno sobre dureza de maderas del país y el otro sobre muestras de canteras cercanas a la capital.
1869-70: el diario La Opinión Nacional de Caracas reseña 9 reuniones públicas, promovidas entre noviembre de 1869 y febrero de 1870 por el CIV, donde se trataron temas referidos a los nuevos alcances de la ciencia y de la técnica en Venezuela y en el mundo.
1870: Alejandro Ibarra, uno de los fundadores del CIV es designado Rector de la UCV, donde había ejercido como Catedrático de Física y Filosofía desde 1834; desempeñara la dignidad rectoral hasta 1873. Asciende al poder Antonio Guzmán Blanco (caudillo hegemónico hasta 1888), quien contará con la situación económica más favorable que se vive en Venezuela durante el S. XIX, junto a una relativa paz social y política, lo que soporta los proyectos modernizadores que impulsa su gobierno. Hay en Caracas una fábrica de clavos de hierro, con materia prima y equipos provenientes de Estados Unidos, propiedad de H.L. Boulton y Diego Campbell.
1871: la Hispano-Venezolana, de Puerto Cabello, es la primera planta con maquinaria a vapor para procesar industrialmente café, cacao, arroz, maíz y azúcar.
1872: el régimen de Guzmán Blanco suspende las actividades de la Academia de Matemáticas, alegando que se trata de un “nido de godos”.
1873: el Ministerio de Fomento, bajo la gestión del Ing. Jesús Muñoz Tébar, indica que existen solo 350 kms. de caminos construidos, y que se están ejecutando 126 obras de ingeniería en todo el país, que absorben 60% del presupuesto nacional; entre ellas la mas llamativa es el Capitolio Nacional (a cargo de L. Urdaneta), edificado en 114 días. La Gran Latonería y Fábrica de Alambiques, propiedad de Pedro Márquez, se establece en Caracas. El CIV cuenta con 74 inscritos.

Fig. 5 - Jesús Muñoz Tébar (1847 – 1909)

1874: se crea el Ministerio de Obras Públicas (MOP), que dirige Muñoz Tébar, con competencia en edificaciones públicas, obras urbanas, vías de comunicación y acueductos; su nómina inicial incluye 26 ingenieros y 2 agrimensores. Se inicia la importación de cemento. Reorganización de la Universidad Central de Venezuela, que incluye la creación de la Facultad de Ciencias Exactas, donde se otorgarán los títulos de agrimensor e ingeniero, ya despojados de todo componente militar. Puesta en servicio del canal abierto de 45 kms. entre el Río Macarao y el estanque de El Calvario, responsabilidad de L. Urdaneta y su hermano Eleazar, con lo que se inicia la modernización del abastecimiento de agua para Caracas, que como complemento a estas obras recibe también un moderno parque urbano: el Paseo de El Calvario. Empieza a construirse un canal desde el Río Guárico a Villa de Cura y Cagua, para riego de 4.000 hectáreas, obra que sólo se concluirá a inicios del S. XX. El norteamericano Dove o Dowe dirige en La Guaira la fabricación una goleta a vapor: “La Nueva Guaireña”.
1875: se abre la Cigarrillera El Cojo en Caracas, primera industria moderna en su rubro que destacará también en el área de papelería e imprenta, donde promueve desde 1891 la publicación de la revista El Cojo Ilustrado.
1876: el Estado venezolano toma el control de los servicios telegráficos, que para el año siguiente tendrá estaciones en La Guaira, Caracas, Petare, Los Teques, La Victoria, Maracay, Valencia, Puerto Cabello, Montalbán, Nirgua, Yaritagua y Barquisimeto. Primeras obras de embaulado de quebradas y construcción de cloacas en Caracas, que se irán desarrollando de modo intermitente en las décadas siguientes. Trabajos iniciales del ferrocarril Caracas-La Guaira, que se suspenden a fines de año y se reanudarán en 1880. Se funda la Tenería de Gustavo Zingg en Maracaibo, que a poco será la mayor y más moderna empresa del ramo en Occidente.
1877: el primer ferrocarril de operación regular en Venezuela va entre las Minas de Aroa y Tucacas, construido por la compañía inglesa que explotaba los yacimientos de cobre. Primera promoción (7 egresados) de la Facultad de Ciencias Exactas de la UCV. El sainete de la inauguración de un “nuevo” acueducto en La Victoria, que relata con detalles el historiador Arcila Farías [1961], da idea de lo que fueron algunas obras públicas bajo Guzmán Blanco.

Fig. 6 - Estación del Ferrocarril en Tucacas

1878: se abre la fábrica de jabón Las Llaves en Puerto Cabello.
1879: se oficializa la adscripción de los recursos y el personal de la desaparecida Academia de Matemáticas a la UCV, fortaleciendo la capacidad de la Facultad de Ciencias Exactas. En las 11 promociones que se gradúan entre 1883 y 1893 hay 139 egresados.

Fig. 7 - Sede de la UCV en el S. XIX, en lo que es hoy el Palacio de las Academias

1880: se impulsa un sistema racionalizado de correos, formado por 5 líneas principales con eje en la capital y 124 estafetas. El arancel proteccionista que se aplica a partir de este año favorecerá el modesto auge industrial del período subsiguiente.
1881: un puente sobre el Río Catuche en Caracas, diseñado por el entonces Ministro de Obras Públicas E. García, se derrumba la víspera de su inauguración; la obra será bautizada por el humor popular como “el puente de abril”. El gobierno modifica la adscripción militar del CIV, que pasará a ser subordinado al recién creado Ministerio de Instrucción Pública, aparentemente en respuesta a las críticas que surgieron en el Colegio por el caso del puente. Gerardo Borges, telegrafista y autodidacta, asiste como representante venezolano al I Congreso Mundial de Electricidad en París; a su regreso instalará los primeros teléfonos entre Caracas y La Guaira.
1882: se constituye legalmente y comienza operaciones la Compañía Petrolia del Táchira. Uno de sus socios fundadores – Pedro Rafael Rincones – había viajado en 1879 a Estados Unidos a adquirir equipos y entrenamiento, por lo que será el primer técnico petrolero venezolano. La compañía francesa Sociedad de Tierra Firme comienza a explotar las minas de carbón de Naricual, que seguirán en manos de concesionarios extranjeros hasta volver bajo control oficial en 1896. Habiendo alcanzado el servicio telegráfico a San Antonio del Táchira, se puede enlazar con su similar colombiano y es accesible la conexión entre Caracas y Bogotá.
1883: la empresa Winkelmann Hermanos, de Valencia, presenta en la Exposición Nacional el primer motor a vapor fabricado en el país; esta empresa desarrollaría capacidad para fabricar tuberías de hierro galvanizado para acueductos, máquinas para beneficio del café y hasta un puente de hierro, instalado en Bejuma, Edo. Carabobo. Esa Exposición Nacional fue tal vez el evento de su tipo más importante del S. XIX, con 62.721 asistentes que apreciaron una panorámica de las capacidades productivas del país y de novedades extraordinarias como la iluminación eléctrica. En torno a la conmemoración del Centenario de Bolívar, el régimen de Guzmán además desarrolló una actividad de obras públicas sin paralelo en el Siglo XIX, donde destaca el Ferrocarril Caracas - La Guaira (construido por una empresa concesionaria inglesa, con amplia participación de ingenieros locales); estas obras generaron además una pesada carga de corrupción, endeudamiento externo y concesiones desfavorables a la nación que pesarán al país en décadas posteriores. De los 24 talleres de confección de calzado activos en Caracas, el más grande es A. Delfino S. y Cia. (desde 1889 se llama J. Boccardo y Cía.), con 100 obreros en la fábrica y 500 trabajadores a domicilio. El ingeniero cumanés Pedro Coll Font gestiona apoyo oficial para avanzar en la experimentación con su aparato volador, un rudimentario planeador que fue evaluado por una comisión del CIV que da un dictamen poco favorable.
1884: con el propósito de formar trabajadores manuales calificados, se crean Escuelas de Artes y Oficios para Varones en Caracas y en Mérida. L. Allegri establece la primera fábrica de pastas en Caracas. Una comisión del Colegio de Ingenieros asesora técnicamente al gobierno en la determinación de límites con Brasil; años después se atenderán consultas similares respecto a las fronteras con Guayana Inglesa y Colombia. Se decreta el cierre de la carretera Caracas – La Guaira “para no perjudicar al ferrocarril”, decisión cuyos estragos serán evidentes en 1887, cuando la ciudad quede varios meses incomunicada del litoral debido a lluvias torrenciales que afectaron tanto a la línea férrea como a la carretera abandonada. La Compañía Nacional de Gas recibe la concesión del alumbrado público en Caracas, que a principios del S. XX empezará a servirse de energía eléctrica.
1884-89: la Universidad de Los Andes concede en este lapso 7 grados de Agrimensor.
1885: la producción aurífera de Guayana alcanza los 8.193.510 gramos, tope para aquel período histórico que convierte a Venezuela en uno de los grandes productores para ese entonces, pero la bonanza ira decayendo en los años ulteriores.
1885-90: trabajos de modernización del puerto de La Guaira, a cargo de una compañía inglesa, que recibirá como contrapartida la concesión de los servicios portuarios por 99 años.
1886: se inaugura el tramo Caracas-Petare del Ferrocarril Central o “ferrocarril inglés”, que para 1910 llegó a Santa Lucia y en 1928 a Ocumare del Tuy, sin que nunca se cumpliese el proyecto inicialmente convenido de llevarlo hasta San Carlos, en el Edo. Cojedes. En el MOP trabajan 18 ingenieros, cuyos sueldos están entre los 600 y 800 bolívares mensuales, cuando el sueldo del Presidente de la República era de 4.000 Bs. y de Bs. 1.600 para cada Ministro. Con vistas al uso por la industria minera, un grupo francés crea la fábrica Dinamita Nobel en Ciudad Bolívar. Cinco cursantes que habían aprobado estudios de ingeniería en el Colegio Federal de Maracaibo, se trasladan a Caracas donde reciben el título profesional en la UCV.
1887: en la Costa Oriental del Lago de Maracaibo se construye el primer varadero para la reparación de barcos de vapor. Hay en servicio 81 estaciones telegráficas, que con epicentro en Caracas cubren buena parte de los pueblos y ciudades que van de la capital a Güiria, Maracaibo, San Fernando de Apure, el Yuruari y San Antonio del Táchira. Un folleto de J. Muñoz Tébar sobre ferrocarriles indica que hay 23 ingenieros venezolanos que han adquirido conocimientos prácticos en construcción ferroviaria. Muñoz Tébar es nombrado Rector de la UCV (entre marzo y noviembre de este año); volverá a ocupar el cargo entre 1906 y 1908.
1888: se exportan 3.000 toneladas de hierro a Nueva York, desde las minas guayanesas de Manoa en la Sierra de Imataca; esta concesión minera pasará por manos de varias empresas extranjeras a lo largo de tres décadas, sin cumplir las expectativas en cuanto a una producción rentable y sostenida. En La Guaira se instala la primera fábrica de hielo. Con el enlace submarino a Curazao, comienza a funcionar el servicio de cable a Europa y Estados Unidos. Apertura del ferrocarril Valencia-Puerto Cabello. Se crea el cargo de Ingeniero Municipal para la ciudad de Caracas. La revista El Zulia Ilustrado de Maracaibo es la primera publicación periódica con abundancia de dibujos, grabados y fotografías, gracias al uso de los procesos de impresión entonces más recientes. Se decreta la apertura del Observatorio Cagigal como centro nacional para el sondeo astronómico y meteorológico; comenzó a operar 3 años más tarde y en todo ese proceso inicial corresponderá al CIV un importante papel.

Fig. 8 - Planta generadora de la Maracaibo Electric Light Co.

1889: se instala en Maracaibo la primera empresa que presta servicio regular de suministro eléctrico (Maracaibo Electric Light Co.). Por entonces, el servicio telefónico cumple 7 años de existencia en el país, con poco más de 2.000 suscriptores, ¾ partes en Caracas y los demás en La Guaira, Valencia, Puerto Cabello y Maracaibo. El contratista norteamericano T.W. Tyrer inicia obras para un “túnel camino de cable” entre La Guaira y Caracas, ambicioso proyecto que no avanzó al parecer por las presiones y maniobras en contra de la empresa ferroviaria inglesa que atendía la misma ruta. Con el ocaso del guzmancismo y los problemas económicos que sufre el país, la inestabilidad política será la pauta hasta el asomo del S. XX.
1891: se funda la Sociedad Venezolana de Ingenieros Civiles, con 29 miembros, para intentar atender tareas gremiales no cubiertas por el CIV; hay indicaciones de su actividad hasta 1895. Se crea el Ministerio de Correos y Telégrafos. El Gran Ferrocarril de Venezuela o “ferrocarril alemán”, enlaza Caracas con Los Teques, en 1893 va hasta La Victoria y en 1894 a Valencia; sus operaciones transcurrirán en constante pugna (periodística, judicial, diplomática y económica) con el “ferrocarril inglés”. La New York & Bermúdez, que se había instalado en el país en 1886, comienza a exportar asfalto del Lago de Guanoco, Edo. Sucre, a Norteamérica. Se inaugura el Hospital Vargas de Caracas, primera edificación diseñada en el país para fines específicamente clínicos. Se difunde el Boletín de la Riqueza Pública, publicación oficial que recoge importantes contribuciones escritas por ingenieros, especialmente en temas de geología y minas.

Fig. 9 - Embarque de asfalto del Lago de Guanoco

1892: la recién creada Universidad de Valencia establece una Facultad de Ingeniería Civil, que funcionará hasta la clausura de la institución en 1904, otorgando el grado en ese lapso a 4 ingenieros; luego habrá que esperar a 1958 para que se reabra como Universidad de Carabobo. En la Universidad del Zulia, Jorge Ochoa es ese año el primer y único ingeniero egresado entre 1891 y 1904, cuando se clausura la institución hasta 1946.
1893: la Escuela de Agrimensura de la UCV cambia de nombre a Escuela de Ingeniería Civil, bajo la dirección de Agustín Aveledo Tovar; a pesar de las propuestas de convertirla en una institución independiente de la Universidad terminó siendo integrada a la Facultad de Ciencias Exactas a partir de 1895; de los 20 estudiantes que comenzaron en 1893, egresarán 5 ingenieros y 2 arquitectos en 1899. El Ing. Miguel Palacios funda en Guasipati, Edo. Bolívar, una escuela privada para formar bachilleres e ingenieros de minas; los informes del Ministerio de Instrucción Pública anotan que la institución funcionó hasta 1898, graduando 4 bachilleres pero sin lograr la autorización oficial para conceder títulos de ingeniero. Valencia es la primera ciudad con un sistema integrado de cloacas y desagües, cuyo desarrollo estuvo a cargo del ingeniero italiano Domingo Giordana.
1894: inversionistas alemanes construyen un matadero-frigorífico en Palo Grande, Caracas. El CIV propone al MOP un detallado conjunto de medidas para desarrollar las capacidades de las industrias manufactureras y de construcción.
1894-95: en el Edo. Zulia operan las siguientes empresas con maquinaria de vapor: una alfarería, dos tipografías, cinco aserraderos, una fundición y herrería, una fábrica de sombreros, una de hielo y otra de fósforos; además, de 55 trapiches en funcionamiento, 48 usan energía de vapor.
1895: el canal abierto Macarao–El Calvario se convierte en acueducto subterráneo, al emplazarse a lo largo de su extensión una tubería de hierro fundido de 18 pulgadas de diámetro. En servicio el Gran Ferrocarril del Táchira, entre Encontrados y La Fria. Adolfo Frydensberg hijo presenta una amplia reseña de lo publicado en Venezuela de 1830 a 1895, titulada Materiales para la bibliografía nacional, con un total de 1.627 obras, de las cuales 39 versan sobre “Ciencias Tecnológicas”, 115 sobre “Ciencias Naturales, Físicas y Matemáticas”, 16 en “Ciencias Agrícolas” y 20 en “Industria, Minería, Comercio y Exposiciones”; como ingenieros con varias publicaciones científicas destacan J. Muñoz Tébar y Alberto Smith. En un trabajo pionero haciendo historia y balance de la ingeniería venezolana, Felipe Aguerrevere examina la enseñanza en el área e insiste en la necesidad de solucionar las carencias de formación práctica. Los trabajos de Frydensberg y Aguerrevere están incluidos en el mismo volumen, titulado Primer Libro Venezolano de Literatura, Ciencias y Bellas Artes.
1896: la Compañía Anónima de Pescadería de Cumaná, industria empacadora de pescado, entra en operación. Una empresa belga construye los muelles de Puerto Cabello, usando pilotes de concreto armado.
1897: en El Encantado, Edo. Miranda, el Ing. Ricardo Zuloaga levanta una planta hidroeléctrica (segunda de América y una de las primeras del mundo) que aprovecha el torrente del Guaire para abastecer de electricidad a Caracas; su primer cliente es la C.A. Cervecera Nacional, que con la electrificación moderniza sus procesos productivos convirtiéndose en pionera del paso de la artesanía a la industria para el ramo cervecero. Apenas 15 meses después de los Hermanos Lumière en París, Rafael Trujillo Durán realiza las primeras filmaciones y exhibiciones de cine en Maracaibo. Venezuela es el segundo productor mundial de café, que representa el 83 % del valor de nuestras exportaciones. El Ing. A. Smith se posesiona como Rector de la UCV; volverá a ejercer el cargo en 1911 y 1936. Según informa la empresa a cargo, financiada por comerciantes locales, ya estaban casi concluidas las extensas obras de refacción del puerto de Maracaibo.
1898: el Ing. Ricardo Razzetti propone un Código de Construcciones, normativa legal que buscaba modernizar las regulaciones entonces vigentes. Aparecen 6 números de El Ingeniero, revista mensual del CIV. Se construye el nuevo Puente de Hierro sobre el Guaire, obra a cargo de los Ings. José Ortega y Manuel Herrera Tovar, comunicando el Centro de Caracas con la Urbanización El Paraíso, primer asomo de área residencial moderna con que cuenta la ciudad. Las fábricas de calzado y cuero de J. Boccardo y Cía. en Caracas, La Guaira y Ciudad Bolívar y sus tenerías en Catia y Maiquetía emplean a unos 4.000 trabajadores.

1899-1922: La ingeniería venezolana bajo las dictaduras andinas

1899: con el triunfo militar de Cipriano Castro, comienza un largo período de hegemonía política de gobernantes militares provenientes de la región andina. Luego de presentar en la UCV los exámenes que avalan su capacidad, a las hermanas Delfina, Adriana y Dolores Duarte se les reconoce como Agrimensoras, aún cuando no hay constancia que luego ejercieron como tales, así que pasarán más de 5 décadas para que por fin hayan mujeres practicando la profesión ingenieril en Venezuela. Comienza para el CIV un período de dos decenios que el historiador Arcila Farías caracteriza como “de casi absoluta inercia”.
1900: según el Libro de Asiento de Títulos del CIV, hay por entonces en el país 196 ingenieros y 3 arquitectos titulados. Funcionan estaciones telegráficas en 127 ciudades y pueblos venezolanos.

Fig. 10 - Sede de los Telégrafos y Teléfonos Nacionales en Caracas a inicios del S. XX

1900-12: la UCV gradúa 33 ingenieros y 2 arquitectos.
1902: cable submarino entre Güiria y Trinidad, que alivia entre 1902 y 1909 los perjuicios originados por la suspensión, por razones políticas, del servicio de la Compañía del Cable Francés que operaba desde La Guaira.
1904: circulan los primeros automóviles en Caracas y Puerto Cabello. Se establece la Oficina del Mapa Militar de Venezuela, dependencia oficial basada en una idea expuesta por el Ing. F. Aguerrevere en 1898.
1905: superadas en gran medida las dificultades políticas y económicas de los años anteriores, el gobierno de Cipriano Castro emprende algunos programas de obras públicas que serán ampliados por su sucesor Juan Vicente Gómez; destacarán en ese proceso la labor de los Ministros de Obras Públicas Román Cárdenas y Luís Vélez y del Ingeniero y Arquitecto Alejandro Chataing. La Fábrica Nacional de Vidrio arranca operaciones en Caracas. Se establece servicio regular de tranvías eléctricos en Caracas; tres años después se retiran los últimos tranvías de caballos.
1906: se establece en Puerto Cabello un astillero y dique flotante, bajo la dirección del jefe de la Armada, Román Delgado Chalbaud; allí se usó como mano de obra a reclutas y a los presos de la cárcel del Castillo, iniciando una práctica que se ampliará con brutalidad durante la tiranía de J.V. Gómez.
1908: en los Compte Rendus de la Academia de Ciencias de París se recoge un trabajo sobre el cálculo de π con 200 decimales escrito por el Ing. Francisco José Duarte, primera publicación de matemáticas por un venezolano en una revista de alto nivel científico en el exterior.
1909: la Fábrica de Cementos La Vega, cerca de Caracas, comienza a producir para un mercado cuya demanda por entonces era de unas 85 toneladas mensuales (2.000 sacos). Da inicio la elaboración de aceites comestibles con la Fábrica Nacional de Aceites en Valencia. Aparece la Sala Técnica del MOP, con la responsabilidad de definir planes y proyectos gubernamentales de obras públicas. Se crea la Comisión de Higiene Pública (compuesta por 5 médicos y un ingeniero), de donde deriva la Oficina de Sanidad Nacional (1911), entes pioneros de la ingeniería sanitaria venezolana.
1910: Decreto oficial para estimular la construcción de carreteras, a las que se prevé destinar el 50% del presupuesto de obras públicas y creando Comisiones Exploradoras para determinar sus trazados; la medida es originada por motivos militares de refuerzo a la autocracia gomecista, poniendo su ejecución en manos de los llamados “coroneles de carreteras” y sin interesarse en desarrollar el potencial de la ingeniería nacional; la obra más importante que resulta de este decreto es la Carretera Trasandina (construida entre 1910 y 1925), que con sus 1.260 kms. hace posible el viaje en automóvil desde Caracas a San Antonio del Táchira en 4 días. El MOP cuenta con 29 ingenieros a su servicio y comienza a publicar su Revista Técnica, aunque va a sufrir una “militarización” de sus cuadros directivos, que irán pasando a manos de oficiales andinos. Se abre en Puerto Cabello la Venezuela Meat Co. Ltda., que produce carne congelada, aceite, grasas y cueros curtidos para la exportación, en lo que resultaba la principal inversión manufacturera británica en el país hasta entonces. La Central Azucarera del Zulia es la primera instalación agroindustrial en gran escala; junto a los centrales Tacarigua (del Edo. Aragua, abierto en 1914) y Venezuela (del sur del Edo. Zulia; de 1916) forma el trío que inicia esta clase de operaciones industriales en nuestro territorio. Entra en servicio el guardacostas “29 de Enero”, construido por la Armada en el astillero de Puerto Cabello.

Fig. 11 - Construcción de carretera en la década de 1910

1910-13: en Caracas se ejecutan más del 50 % de las obras públicas del país, lo que contrasta con el lapso 1914-24, donde a la capital sólo le corresponderá un promedio anual que no supera el 15 % y será Maracay la ciudad más favorecida por la inversión oficial. En este mismo período, el régimen gomecista impulsa lo que se denomina Reforma Militar, un proceso de reorganización modernizadora del cuerpo castrense que, entre otras facetas, implica la creación y fortalecimiento de un Servicio de Ingeniería Militar, con sede en Maracay, reactivando un área que el Estado venezolano no atendía desde los tiempos de la Academia de Matemáticas.
1910-1920: Venezuela llega al exiguo tope histórico de 16 líneas y 1.034 kms. de vías férreas operativas, además casi inconexas entre sí (con 4 tipos de trocha distintos), de modo que el ferrocarril nunca tendría ese papel asociado a la modernización económica y social que cumplió en otras latitudes.


1911: se funda en la UCV el Centro de Estudiantes de Ingeniería, que forma parte del activismo político universitario ante el cual el gobierno gomecista responde clausurando la Universidad de 1912 a 1922. El ing. norteamericano Ralph Arnold, por encargo de la Caribbean Petroleum, realizó el primer estudio sistemático de prospección petrolera, en el Edo. Zulia, trabajo del que resultó la apertura en 1914 del primer pozo comercial explotado en esa región: el Zumaque N° 1, cerca de Mene Grande. Comienzan los estudios para el Mapa Físico y Político de Venezuela, que se asociarán a la creación en 1914 de la Comisión Topográfica de Fronteras; estas tareas requerirán de amplia participación de los ingenieros al servicio del Estado. La empresa Lactuario de Maracay, propiedad de la familia del dictador Gómez, obtiene el primer registro industrial del país e inicia la producción fabril de mantequilla y derivados lácteos.
1912: compañías extranjeras amplían sus indagaciones para determinar el potencial de las riquezas petroleras venezolanas. Se funda en Maracay la Escuela Federal de Agricultura, Cría y Veterinaria, primer esfuerzo concreto en formar personal nacional calificado en las técnicas agronómicas modernas. A pedido del Colegio de Ingenieros, el gobierno empieza a hacer efectiva la aplicación de una ley de 1857 que establecía la obligatoriedad de usar el sistema métrico decimal. En funciones la Escuela de Ingenieros de la Armada, anexa a la Escuela Naval de Venezuela con sede en Puerto Cabello.
1913: abre sus puertas la Escuela de Artes y Oficios para Mujeres en Caracas. En la Hacienda Santa Teresa, del Edo. Aragua, opera el primer tractor utilizado en Venezuela. El MOP ejecuta trabajos para adecuar la carretera Caracas – La Guaira al tráfico automotor, donde se hacen importantes modificaciones al trazado de ruta anterior.
1914: la C.A. Manufacturera de Cauchos y Neumáticos General inicia su producción.
1915: el gobierno inicia la macadamización y asfaltado de las carreteras. Un reporte del embajador francés sobre las posibilidades del mercado automotor venezolano, apunta que ya circulan en el país más de 400 vehículos, en su mayoría importados de Estados Unidos.
1916: se rueda y exhibe comercialmente el primer film venezolano de ficción: La Dama de las Cayenas, de E. Zimmermann. Se reanudan los estudios de Ingeniería en Caracas, en la Escuela de Ciencias Físicas, Matemáticas y Naturales, de la cual egresarán 14 ingenieros y 1 arquitecto hasta 1922, cuando esta Escuela se integra en la reabierta UCV.
1917: concluyen los trabajos de mejora y revestimiento de la aducción Macarao-El Calvario; además se suma al acueducto de Caracas una tubería que aprovecha las aguas del Río Cotiza. En funcionamiento la primera refinería de petróleo, en San Lorenzo, Edo. Zulia, desde donde comienzan las exportaciones del producto a Curazao con dos remolcadores con sus respectivas gabarras de madera que son los precursores de la flota petrolera nacional. El Congreso promulga la instauración de la Academia de Ciencias Físicas, Matemáticas y Naturales, que comenzará a funcionar efectivamente en 1933, con mayoría de ingenieros como Individuos de Número. En Caracas existen 13 fábricas de cigarrillos, todas con equipamiento industrial.
1917-18: se abre una Estación Agrícola Experimental en Cotiza (al norte de Caracas), dirigida por Henri Pittier, que abandona el cargo ante las dificultades con sus superiores gubernamentales; ya Pittier había sido participante de una experiencia fallida similar en Maracay en 1913.
1918: se instaura en la Universidad de Los Andes una Escuela de Agrimensura, de fugaz existencia; habrá que esperar a 1932 para que se regularicen los estudios de ingeniería en la ULA. El petróleo aparece por primera vez en las estadísticas de exportación de Venezuela: 24.194 toneladas métricas, avaluadas en Bs. 900.000.
1918-1919: no hay testimonio de que el Colegio de Ingenieros realice acción, propuesta o publicación alguna. Signo del marasmo en que había caído era la re-elección anual del mismo Presidente del CIV (A. Aveledo) de 1899 a 1922, encabezando Juntas Directivas que a duras penas cumplían con la obligación de reunirse.
1919: Venezuela es el tercer productor mundial de café y el volumen de sus exportaciones llega al máximo histórico (82.382 toneladas). Un pequeño grupo de profesionales del área, encabezado por el prestigioso ingeniero Germán Jiménez, se reúne para comenzar a elaborar un proyecto de normativa con vistas a reactivar al aletargado CIV; su esfuerzo dará fruto en el instrumento legal aprobado 3 años más tarde.
1920: Arturo Iribarren ensambla un avión en su taller de Barquisimeto, convirtiéndose en el primer piloto criollo que vuela sobre nuestros cielos, que ya habían sido surcados por algunos aeronautas extranjeros. El gobierno envía a dos becarios a estudiar ingeniería de minas en Perú. Telares Caracas y Valencia, empresa que reúne los mayores talleres textiles de ambas ciudades, es el principal empleador de ese ramo manufacturero (900 mujeres y 100 hombres).
1921: según la estadística oficial, se registran ese año 303 patentes ante el Ministerio de Fomento, 60 de origen nacional (19,8 %) y las restantes 243 del exterior (149 de Estados Unidos). Desde Maracay – sede real del poder con la dictadura de Gómez – se inician los servicios de radiotelegrafía o telegrafía inalámbrica. Como anexo a la Memoria del MOP, el ministro L. Vélez elabora una Cartilla para construir puentes colgantes de madera; también será él quien diseñe los primeros puentes colgantes de hierro del país (el puente Libertador en el Edo. Táchira y el puente de El Sombrero, en el Edo. Guárico).

Fig. 12 - “Reventón” de Los Barrosos (14/12/1922)

1922: la Gaceta Oficial del 24 de abril de ese año recoge la flamante Ley de Ejercicio de la Ingeniería, instrumento que dará el marco jurídico con el cual el renacido CIV y sus agremiados afrontarán el período que comienza para Venezuela. “Reventón” del pozo Los Barrosos # 2, cerca de Cabimas, evento que se suele considerar como el inicio de la era petrolera en Venezuela.

AGRADECIMIENTOS

§ A la Academia Nacional de Ingeniería y Habitat, especialmente al Dr. Alberto Méndez Arocha, por facilitar la búsqueda, acceso y consulta a diversas Referencias utilizadas para este trabajo. Por igual razón al personal de las bibliotecas de la FI-UCV.
§ Al Prof. Robert Hutchinson, del Departamento de Enseñanzas Generales del Ciclo Básico de la FI-UCV, por la traducción del Abstract.
§ A la Profa. Mina Vivas, del Depto. de Ens. Generales del Ciclo Básico de la FI-UCV, por sus comentarios y por hacer una revisión detallada del borrador final de este artículo.


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