viernes, 2 de enero de 2009

Érase una vez el futuro: Una Indagación Socio Histórica sobre la Renovación en la UCV y en la Facultad de Ingeniería

. . .

Trabajo presentado por el Instructor NELSON E. MÉNDEZ P. para ascender a la categoría de Profesor Asistente [Inédito]. Caracas - octubre 1995.

Í N D I C E

INTRODUCCIÓN

PRIMERA PARTE: LA RENOVACIÓN EN LA UNIVERSIDAD CENTRAL DE VENEZUELA
I.1 Preámbulo sobre un Olvido
I.2 Inquiriendo Explicaciones y Circunstancias
I.3 Historia en 4 Tiempos
I.4 Una Esperanza contra Viento y Marea

[La primera parte de este trabajo ha sido publicada en folleto y puede consultarse en http://divergences.be/spip.php?article998. También está en otros lugares de Internet]

SEGUNDA PARTE: LA RENOVACIÓN EN LA FACULTAD DE INGENIERÍA DE LA UNIVERSIDAD CENTRAL DE VENEZUELA
II.1.a Cronología de la Modernización en la Fac. Ingeniería/UCV 1936-1968
II.1.b Nubes en el Horizonte: La Modernización de la Facultad de Ingeniería y los Antecedentes del Proceso de Modernización
II.2.a Cronología de la Renovación en la Facultad de Ingeniería (de marzo a noviembre de 1969)
II.2.b En la Borrasca: El Proceso de Renovación en la Facultad de Ingeniería (de marzo a noviembre de 1969)
II.3.a Cronología de la Post-Renovación en la Facultad de Ingeniería (1970-1975)
II.3.b ¿Acaso la Calma?: La Etapa de Post-Renovación en la
Facultad de Ingeniería (1970-1975)

CONCLUSIONES

BIBLIOGRAFÍA COMENTADA


II.1.a Cronología de la Modernización en la Fac. Ingeniería / UCV 1936-1968

1936
- A la muerte del Dictador Juan Vicente Gómez (17-12-1935), los estudios de Ingeniería en la UCV, con duración de 4 años en las especialidades de Civil y Agronómica, se imparten en la Facultad de Matemáticas y Física. Están sujetos a una concepción académico-docente que es aún del S. XIX y apenas se comienza a sugerir la necesidad de su actualización.
- 27 / enero: Una asamblea general de la Federación de Estudiantes de Venezuela, organización con base en la UCV, expone por primera vez la urgencia de una “reforma universitaria”, en el sentido de una modernización global de la institución.
1937
- Ingeniería Agronómica pasa a la Escuela Superior de Agricultura, con sede en Maracay y dependiente de los Ministerios de Fomento y Agricultura y Cría. De allí se originará luego la Facultad de Agronomía de la UCV.
1940
- Se promulga una nueva Ley de Educación, con cierto avance en la modernización institucional del sector educativo en general y del universitario en particular.
- Se incorpora la especialidad de Geología, integrando a la UCV la Escuela de Geología que había creado en 1939 el Ministerio de Fomento.
1941
- Se realiza el I Congreso Venezolano de Ingeniería en Caracas, que marca un hito importante en el inicio de la modernización profesional y gremial como tareas a asumir por los ingenieros venezolanos.
1944
- Reforma de los estudios de Ingeniería en la UCV. Se crean 3 Departamentos, cada uno de los cuales ofrece diversas opciones, aunque todas comparten una amplia base de asignaturas iguales, que se extienden en los 3 primeros años de estudios. Los Departamentos y opciones son:
Departamento de Ingeniería Civil: opciones de Ingeniero Civil, Agrimensor, Ingeniero Hidráulico e Ingeniero Sanitario;
Departamento de Geología, Minas y Petróleo: opciones de Geólogo, Ingeniero de Minas e Ingeniero de Petróleo; y
Departamento de Ingeniería Industrial: opciones de Químico Industrial e Ingeniero
Mecánico de Industrias.
1946
- Dependencias de los Departamentos de Ingeniería son las primeras que se trasladan desde la vieja sede entre las esquinas de San Francisco y Bolsa a las instalaciones en construcción de la antigua Hacienda Ibarra, en lo que se conocerá de allí en adelante como la Ciudad Universitaria.
- 28 / septiembre: Entra en vigencia el Estatuto Orgánico de las Universidades Nacionales, mas claramente dirigido hacia las transformaciones modernizantes que el régimen legal previo. Dentro de los cambios que el Estatuto Orgánico origina en la UCV, la Facultad pasa a llamarse Facultad de Ciencias Físicas y Matemáticas, integrada por las Escuelas de Ingeniería, Arquitectura y el Departamento de Ciencias Naturales, que se convierte en Escuela de Ciencias en 1947.
- Se mantienen los 3 Departamentos y las opciones que creó la Reforma de 1944, excepto Química Industrial que se incorpora a la nueva Facultad de Farmacia y Química. Las opciones se cursan anualmente y cada año tiene 2 períodos.
1947
- Por sugerencia al Rector de la UCV, en carta escrita por el Ministro de Fomento J.P. Pérez Alfonzo y el Director de la Sección de Energía Eléctrica de ese despacho, comienzan los estudios para crear la opción de Ingeniería Eléctrica.
1948
- Arranca la opción de Ingeniería Eléctrica en el Departamento de Ing. Industrial.
1950
- Nuevo cambio de nombre a Facultad de Ciencias Matemáticas y Naturales.
- Otra vez se reintegra la Escuela de Química a la Facultad, como Departamento de la Escuela de Ciencias. Debe señalarse que hasta 1958 el único departamento de esta Escuela que graduó licenciados fue el de Biología.
- Se agrega un período de 6 meses a las carreras de Ingeniería (“semestre 0” ó de nivelación), cuyo lapso de estudios de extiende a 4 años y medio
1951
- 17 / octubre: Como resultado de la continua oposición universitaria a la dictadura
militar, el gobierno interviene la UCV, suspende el Estatuto Orgánico, nombra un Consejo de Reforma como máxima autoridad en la institución, y con el Decreto 321 establece un nuevo régimen jurídico que da marcha atrás en el proceso modernizador. Todo esto va acompañado del encarcelamiento y/o la expulsión de la UCV para numerosos miembros de la institución., así como la suspensión de actividades hasta octubre de 1952.
1953
- Junio: la Facultad pasa a llamarse Facultad de Ingeniería, integrada por las Escuelas de Ingeniería y Ciencias.
- La Escuela de Arquitectura se separa y pasa la formar la Facultad de Arquitectura y Urbanismo.
- 2 / agosto: Entra en vigencia una Ley de Universidades que viene a reafirmar el régimen legal que el gobierno militar venía imponiendo a la UCV, incluyendo la liquidación de la gratuidad de la enseñanza superior.
- Se establece el Régimen de 5 años y 10 períodos para las carreras de Ingeniería. Es eliminado el semestre de nivelación para quienes ingresan.
- Se elimina la opción de Ingeniería de Petróleo.
1954-1955
- La UCV concluye su mudanza a la Ciudad Universitaria; su anterior sede se convierte en local del Palacio de las Academias y la Biblioteca Nacional.
- Nuevas suspensiones de actividades e incesante represión contra universitarios debido a su lucha antidictatorial.
1956
- Cumpliendo lo establecido en la Ley de Universidades, se promulga un Reglamento de la Facultad de Ingeniería, que contiene como aspectos más importantes:
Se establece que las Escuelas de la Facultad son: Escuela de Ingeniería Civil, Escuela de Ingeniería Geológica, de Minas y Metalurgia, y Escuela de Ingeniería Industrial;
Se comienza a denominar Ciclo Común el conjunto de asignaturas que comparten durante el primer año de carrera las distintas Escuelas de Ingeniería;
La Escuela de Ciencias pasa a llamarse Escuela de Biología y se decreta la apertura de una Escuela de Física y Matemáticas; las 2 dos dependencias son reconocidas como transitoriamente ubicadas en la Facultad de Ingeniería mientras se establezca una Facultad de Ciencias en la UCV;
Se abren las nuevas opciones de Ingeniería Metalúrgica (en la Esc. de Ing. Geol., de Minas y Metal.) e Ingeniería Química (en la Esc. de Ing. Industrial).
Se crea la Licenciatura de Hidrometereología (con 4 años de estudios) en la Escuela de Ingeniería Civil.
1958
- 3 / febrero: Tras la caída de Pérez Jiménez, la Junta de Gobierno designa una Comisión Universitaria, presidida por F. De Venanzi, como máxima autoridad de la UCV y responsable de elaborar un Proyecto de Estatuto para las Universidades Nacionales. Como parte de ese proceso, el Prof. Héctor Isava se encarga provisionalmente del Decanato de Ingeniería.
- 13 / marzo: Se separan de Ingeniería las Escuelas de Biología y Física y Matemáticas, que junto a una nueva Escuela de Química forman la Facultad de Ciencias.
- Se reabre la opción de Ingeniería de Petróleo, en el Departamento de Química de la Escuela de Ingeniería Industrial.
- Se eliminan las restricciones para el ingreso y los inscritos en la UCV suben de 6.546 en 1957 a 10.088 en 1958 (54,1% de crecimiento en un año); la Facultad de Ingeniería llega a 1.715 estudiantes y es la 3ra. en matrícula de la Universidad.
- 5 / diciembre: La Junta de Gobierno promulga la Ley de Universidades, basada en el Proyecto de Estatuto, y que recoge lo que en aquel momento se consideraba la más avanzada expresión jurídica de la modernización universitaria.
1959-1960-1961
- Héctor Isava dirige por 3 años la Facultad como primer Decano electo por la Asamblea de Ingeniería, bajo las pautas de Autonomía Universitaria y Cogobierno establecidas por la nueva Ley.
- La Facultad es la 2da. en matrícula de la Universidad Central, detrás de la Fac. de Ciencias Económicas y Sociales, y su población estudiantil crece en 73,1% de 1958 a 1962.
1962
- Elección e inicio de la gestión del Decano Henrique Castillo Pinto.
- Desaparece la Escuela de Ingeniería Industrial; en su lugar surgen las Escuelas de Ingeniería Eléctrica, Ingeniería Mecánica e Ingeniería Química y de Petróleo.
- La Facultad llega ser la 1ra. en inscritos de la UCV, con el 18,2% de la matrícula y un 14,5% de la asignación presupuestaria.
- El Laboratorio de Ensayo de Materiales de la Escuela de Ingeniería Civil da origen al I.M.M.E., Instituto de Materiales y Modelos Estructurales, primer instituto de investigación adscrito a la Facultad.
1963
- Se autorizan las opciones de Ingeniería Geofísica (en la Esc. de Geol., Minas y Met.), Ingeniería Geodésica e Ingeniería Hidrometeorológica ( en la Esc. de Civil).
- Se decide establecer un examen de admisión para ingresar al Ciclo Básico de Ingeniería, fijando un cupo de 1.000 estudiantes nuevos por año. Con esto se logra estabilizar la matrícula, que se reducirá o permanecerá estable hasta 1973, cayendo la Facultad del 1ro. al 4to ó 5to. lugar en inscritos de la UCV para los años subsiguientes.
1964
- Arranca un programa de asistencia académica, técnica y financiera para las Escuelas creadas en 1962 (Eléctrica, Mecánica y Química y Petróleo), a cargo de una misión de la Organización de las Naciones Unidas para la Ciencia y la Cultura (UNESCO), cuyo trabajo se prolongará hasta la década de los 70.
- Se hace una nueva estructuración de los planes de estudio en la Facultad, cuya característica más resaltante es la definitiva implantación de la semestralización.
- Resultados de la Prueba de Admisión: 1.562 inscritos, 1.151 presentaron, 1000 aceptados.
1965
- Elección y toma de posesión del nuevo Decano Héctor Isava, que repite en el cargo.
- La Memoria de la Facultad de ese año indica que “primera vez (en 5 años) que las actividades docentes no se ven interrumpidas a causa de huelgas estudiantiles u otros disturbios extra universitarios”.
- En la Prueba de Admisión hay 1.546 inscritos, 1.450 presentaron y 1.000 fueron aceptados. Luego de este año no hay datos sobre estos resultados.
1966
- Febrero: Se funda la Escuela Básica de Ingeniería, en base al anterior Ciclo Común y comprendiendo los primeros 2 semestres de todas las carreras. Como uno de sus 3 Departamentos iniciales figura el de Enseñanzas Generales, que agrupará a las asignaturas socio humanísticas y de idiomas.
- Creación el Instituto Tecnológico, con la idea de desarrollar un centro de investigación aplicada para toda la Facultad.
- 14 / diciembre: 1er. allanamiento a la UCV después de 1958. Las actividades se reanudarían 2 meses después.
1967
- Establecimiento de la Comisión de Estudios para Graduados, lo que abre la posibilidad de dictar postgrados en la Facultad.
- La UCV (Facultades de Ingeniería y Agronomía) tiene para entonces el 44,4% de los estudiantes de Ingeniería que hay en el país, y graduó al 55,2% de los ingenieros egresados ese año.
16 / diciembre: El Decano Isava se excusa de continuar en su cargo por razones de salud, le sustituye por lo que resta de su período por el Prof. Oswaldo De Sola.
1968
- Pedro Arismendi Ayala es electo y asume como Decano. Su triunfo se interpreta en la prensa como expresión del dominio que el partido COPEI tiene en Ingeniería, donde los demócratacristianos también ganaron las elecciones estudiantiles.
- Creación del Centro de Computación y Procesamiento de Datos, el actual C.P.D.
- Los problemas presupuestarios de la Facultad se agudizan, al tener que ejecutar gastos que están 14,9% por encima de lo asignado para el año lectivo 1967-1968.
- Ingeniería tiene 13,6% del presupuesto de la UCV y el 11,5% de los estudiantes.
- Como muestra de una preocupación por ampliar la formación socio humanística del estudiante de Ingeniería, la asignatura “Sociología” se incorpora como materia electiva en los programas de la Facultad.
- Junio y Julio: El conflicto de la Facultad de Ciencias es la campanada inicial de lo que sería el proceso de la Renovación. Teniendo vecindad física con la Facultad de Ingeniería, con la que incluso comparte espacios comunes, los hechos de ese conflicto causan inmediato impacto aquí, lo que tiene su ejemplo más claro con la prolongada “toma” por los estudiantes de Ciencias del Edificio donde también funcionan dos Escuelas de Ingeniería: Geol., Minas y Metal. y Química y Petróleo.
Hay los primeros pronunciamientos por miembros de la comunidad de la Facultad respecto a esta coyuntura por la que empieza a pasar la UCV.

Los datos para esta Cronología fueron tomados de los textos de la Bibliografía comentada cuyo número se apunta a continuación: (2), (9), (12), (13), (14), (15), (16), (25), (27), (29), (38), (42) y (50). Para el año 1968 también se consultaron ediciones de la fecha en los diarios EL NACIONAL y EL UNIVERSAL.

II.1.b Nubes en el Horizonte: La Modernización de la Facultad de Ingeniería
y los antecedentes del Proceso de Renovación


Al igual que en tantas otras instituciones de la Venezuela del S. XX, la Universidad Central de Venezuela en general, y los estudios de Ingeniería que en ella se imparten desde 1874 en particular, sólo van a iniciar un verdadero proceso de modernización después de concluida la larga dictadura gomecista. Ello a pesar de que la UCV no dejo de manifestar alientos de insurgencia radical contra la tiranía, con el movimiento estudiantil de 1928 como la expresión más señalada, pero se trataba de reacciones ante la situación general del país que en poco o nada se referían a las circunstancias internas de la Universidad, que operaba dentro de cánones hacía tiempo superados en Europa Occidental, Estados Unidos y muchos países de América Latina, donde una conmoción modernizadora de sorprendentes audacias sacudía los claustros académicos a partir de la Reforma de Córdoba, Argentina, en 1918, cuyo impacto llegó a Venezuela muy atenuado y cuando ya menguaba en el resto del continente. Esto último, unido a la pauta hacia el trabajo político extra-universitario, establecida por la citada Generación del 28 y que mantendría el movimiento estudiantil ucevista prácticamente hasta el inicio del proceso de Renovación en 1968, hicieron que el papel de los estudiantes en la transformación de la universidad venezolana hacia la modernidad fuese bastante menos significativo de lo que cabría esperar, en contraste con el rol que correspondió a sus similares argentinos, chilenos, peruanos, cubanos o colombianos [Ver (10)].

Dada esta ausencia del estudiantado como motor de las transformaciones que requería la institución, el papel dinamizador principal en los cambios que demanda la puesta al día de la UCV y sus facultades corresponderá a las instancias ejecutivas del Estado venezolano, y es claramente visible al revisar la historia de la Facultad de Ingeniería entre 1936 y 1958 [Ver la anterior Cronología]. Ese rol subordinado de las universidades ante los distintos gobiernos se sustenta en un régimen legal que no reconoce la Autonomía a estas casas de estudio, el cual no sólo existe como rezago jurídico decimonónico, sino que expresa la perspectiva dominante en el proceso modernizador venezolano respecto a la función hegemónica del Estado a la hora de definirlo y ejecutarlo, enfoque que por obra y gracia del control estatal de la distribución de la renta petrolera se estableció sin mayor oposición.

De modo que para la Facultad de Ingeniería, como para toda la Educación Superior venezolana, fueron los Presidentes de la República y sus ministros quienes en lo esencial definieron leyes y reglamentos, impulsaron cambios en los pensa y curricula, estimularon o inhibieron la creación de carreras, determinaron la matrícula estudiantil, establecieron las necesidades de planta física, y en general, regularon sus líneas maestras de funcionamiento. Sólo con el Estatuto Orgánico de septiembre de 1946 se quiso modificar un tanto esta situación, pero el derrocamiento del Presidente Gallegos en noviembre en 1948 canceló cualquier expectativa al respecto durante los 10 años de dictadura militar.

Considerando este marco de referencia, en el caso concreto de la Facultad de Ingeniería antes de 1958, sólo encontraremos unas pocas expresiones de la presencia de otros actores colectivos que, aparte del Estado, pudieran estar interesados en el tránsito de la institución a la modernidad. Los empresarios capitalistas venezolanos eran un sector que apenas se estaba fraguando y, salvo excepciones individuales, aún poco consciente de la importancia que para él tenía ese proceso; mientras que las empresas extranjeras que operaban en el país no manifestaban interés, excepto y sólo parcialmente las compañías petroleras. En el gremio - Colegio de Ingenieros de Venezuela, fundado en 1860 - apenas hubo algunas acciones y declaraciones genéricas al respecto, también motivadas en mucho por el interés de unas pocas personalidades. Evaluación semejante valdría para los docentes universitarios, entre quienes el entusiasmo que pudiese haber hacia las reformas modernizadoras se veía enfriado por la estructura y el clima que predominaban en la institución [Ver (9), (28), (29), (30) y (42)].

Hubo que aguardar al ambiente de exaltación democrática de 1958 para que finalmente se percibiese por parte de la mayoría de la comunidad universitaria que dentro de ella misma se debía y podía definir el rumbo a la institución. Desde las nuevas estructuras de poder político se reconoce expresamente ese hecho al encargar a los miembros de la Comisión Universitaria que regía la UCV que redactasen, tras amplia consulta interna, la nueva Ley de Universidades, proclamada por Decreto de la Junta de Gobierno presidida por Edgar Sanabria. Con esto ganaba legitimidad la aspiración a que de la Educación Superior emanaran las directrices básicas para acelerar el cambio modernizador en los centros que la conforman, y las diversas expresiones de esa deseo pasan a ser parte integrante del discurso teórico y político sobre la universidad venezolana a partir de entonces [Ver (4)].

Otro elemento imprescindible para evaluar el cuadro sociopolítico de la UCV y la Facultad de Ingeniería posterior al 23 de enero, es el papel tan significativo que van a jugar los partidos políticos en una institución que comienza a abrirse al crecimiento masivo. Por supuesto que desde antes tenían presencia aquí, pero de un modo que en el mejor de los casos - en tiempos de Medina o Gallegos - era indirecto o poco visible, y en el peor - la etapa de Pérez Jiménez - era furiosamente reprimido. Ahora los partidos son el eje de expresión de la voluntad de los actores colectivos de la vida universitaria - estudiantes, profesores y trabajadores -, siendo patente su papel dominante en la conducción y el perfil que adquieren tanto los organismos gremiales representativos de cada sector - FCU y Centros de Estudiantes, Asociación de Profesores de la UCV, Asociación de Empleados Administrativos, sindicatos obreros -, como en las instancias de dirección académica y administrativa, pues a partir de 1958 las elecciones de autoridades y cuerpos colegiados estarán notoriamente teñidas por los colores y las maniobras partidistas.

Por cierto que semejante situación, inicialmente aceptada y hasta saludada como un rasgo positivo en el afianzamiento democrático derivo rápidamente en el sentido de contribuir a establecer un fenómeno de burocratización, donde lo que interesaba a las maquinarias políticas era la consolidación de sus posiciones de poder y no el avance modernizador demasiado veloz que pudiese alterarlas con brusquedad, creando una de las peculiaridades mas notorias de la universidad venezolana como ha sido la partidización de sus conflictos institucionales. A pesar del discurso de cambio más o menos radical que se pudiese manejar, los partidos se hicieron pilar esencial de una suerte de “neoconservadurismo institucional”, extendido a todos los niveles de la UCV, según el cual las Reformas de 1958 eran la conclusión, y no el comienzo, de lo que debía transformarse de raíz en la institución, por lo menos hasta un indeterminado futuro. En una institución de larga data y acendrados hábitos como la Universidad, con esta actitud los partidos terminarían reforzando las tendencias tradicionalistas que inevitablemente persistían, cuyos exponentes no parecen haber tenido mayores dificultades para adaptarse a novedades que les resultaron menos hirientes de lo previsto.

Para la Facultad de Ingeniería la nueva situación no sólo representó los cambios arriba esbozados, sino también la obligación de determinar en buena parte y por si misma salidas coherentes ante las circunstancias económicas, sociales y políticas que se abrían para el proceso de preparación de ingenieros en el país. Formar profesionales en la cantidad y con las calificaciones que se requerían se volvió asunto de importancia nacional al que debía darse urgente respuesta, pues aparece una real y creciente demanda de ellos en el mercado de trabajo de una economía que empieza a diversificarse, donde además la profesión se ponía “de moda” en términos de prestigio social [Ver (2), (28) y (42)].

Ante ese panorama, la Facultad opta por:
1) ampliar el acceso, aunque tan temprano como en 1963 se establece un cupo para contener el vertiginoso crecimiento de la matrícula en Ingeniería [Ver Cuadros I y II al final de este capítulo];
2) diversificar la oferta de carreras y procurar que los estudiantes se encaminen hacia opciones tecnológicamente más intensivas; lo que se comprueba en la caída del porcentaje de matrícula que corresponde a la Escuela de Ingeniería Civil, que pasa de casi 23% de los inscritos en la Facultad en 1958-59 a 9,3% en 1967-68, mientras que, por ejemplo, la Escuela de Mecánica en el mismo lapso va de menos de 3% a 13,1% [Ver Cuadro I];
3) se incrementa la plantilla profesoral, y aunque su tasa de crecimiento sea menor a la del alumnado, la relación entre matrícula estudiantil y número de docentes no parece indicar problemas en cuanto a falta de personal, como luego veremos que pasará en la década de los 70 [Ver Cuadros V.a, V.b y V.c al final de este capítulo];
4) Buscar asesoría de expertos internacionales en materia de Educación para la Ingeniería - específicamente de la UNESCO -, lo que propicia la elaboración de trabajos pioneros sobre esta materia en Venezuela; y
5) se empieza a dotar a la Facultad de una política propia para la investigación, los postgrados y las pasantías, creando las instancias organizativas correspondientes [Para esto y lo anterior, ver Cronograma citado, año 1962 en adelante].

Tal como se constata en las Memorias anuales de la Facultad durante los años 60, las 3 primeras opciones fueron el tipo de medida que más se valoró entre quienes la dirigían, lo cual no es de extrañar en buenos ingenieros de mentalidad pragmática preparados para resolver de inmediato problemas de tipo cuantitativo que por cierto tenían mucha importancia, pero no eran ciertamente los únicos ni los que desde otras perspectivas pudieran verse como los más graves que afectaban a la institución. De las estadísticas que se levantaron para este período en la Facultad, recopiladas desde la óptica entonces dominante, surgen algunos hechos llamativos:
1) La enorme disminución del número de cursantes en las escuelas profesionales respecto a quienes ingresaban en el Ciclo Común o Básico, lo que no se vio afectado en nivel apreciable al establecer la política de cupo, pese a que su objetivo declarado era tener “más calidad” entre los estudiantes de nuevo ingreso [Ver Cuadro I].
2) El número de egresados bajo e irregular con respecto a la matrícula de las escuelas profesionales [Ver Cuadro III].
3) La acusada tendencia a la caída en el porcentaje de graduados entre quienes ingresaban en un año dado, particularmente al comparar con la situación previa a 1958, así como también el que la mayoría de los egresados culminaban estudios en más años que los cinco fijados en el pensum [Ver Cuadro IV].
4) El menor porcentaje de profesores a dedicación exclusiva y tiempo completo frente a quienes tenían más baja carga horaria [Ver Cuadro V.b].
5) El número de profesores con categoría superior a Instructor permaneció exactamente igual desde el primer año que se dispone esa información, 1966-67, hasta 1969-70.

Otros datos refuerzan esta apreciación respecto a que la Facultad de Ingeniería se estaba viendo enfrentada a una situación frente a la cual no respondía con celeridad y a conciencia. Así, trasluce en las Memorias y otros documentos salidos de la institución por ese entonces la certeza de que para formar buenos ingenieros lo fundamental es que el profesor sea buen profesional y tenga muchos conocimientos que transmitir, siendo secundaria la capacidad de hacerse entender y que ese conocimiento se traduzca en aprendizaje; habiendo incluso la creencia más o menos expresada de que la calidad y el buen nivel de los estudios se ve sobre todo en que, para usar la expresión bíblica, sean “muchos los llamados y pocos los elegidos”. De allí que, al considerar los problemas del llamado rendimiento estudiantil, hubiese la tendencia a cargar las tintas sobre la ausencia de vocación, ineptitud o falta de preparación del estudiante mas que en lo que acaso correspondiese a las deficiencias del docente, por lo que los remedios en base a esos análisis condicionados no daban resultados apreciables - por ejemplo, establecer una Escuela Básica no modificó en mucho ni poco la situación del rendimiento en lo que antes era Ciclo Común - [Ver (12), (13), (14), (15) y (16)].

Finalmente, está el tema de la investigación y su presencia en la vida académica de la Facultad, punto que desarrolló con detalles y conocimiento cercano el ensayo de un profesor de la Facultad en aquel entonces, José Grasés [Ver (25)], quien aún tratando de ser asertivo y de proponer vías de desarrollo hacia el futuro, describe a plenitud las carencias y el desinterés que privan para el momento, tanto en dicho aspecto como en el muy relacionado de los componentes prácticos de la formación del futuro ingeniero. Un indicador que algo debe decirnos al respecto lo expone Grasés en las páginas 136 y 137, manifestando que a comienzos de 1969 trató de hacer una breve encuesta sobre el tópico entre los profesores de la Facultad de Ingeniería, referida a lo que entendió como cuatro cuestiones básicas: a) en cuántos proyectos de investigación había participado el docente en los últimos 5 años; b) nombre o tema de los tres más importantes; c) publicaciones hechas en los últimos 3 años; y d) disciplina de la Ingeniería donde convendría centrar los esfuerzos de investigación de la Facultad. Se pasó el cuestionario a 250 miembros del personal académico, sólo 37 respondieron y 10 de ellos lo hicieron en blanco...







II.2.a Cronología de la Renovación en la Facultad de Ingeniería (de marzo a noviembre de 1969)

Marzo

- Está comenzando un nuevo semestre en Ingeniería, el segundo del año lectivo 1968-1969, en un clima de expectativa respecto al proceso de Renovación que conmueve en esos días a otras dependencias de la UCV, aunque de momento no parece tener incidencia directa en la Facultad.

Abril

- Día 14: sesión del Consejo Universitario donde se decide que las propias autoridades de la UCV deben impulsar la Renovación Académica.
Se designa una comisión - encabezada por el Rector Bianco - para que elabore y presente un documento que sirva de orientación al respecto [ver (3)], los Consejos de Facultad son emplazados a presentar planes de Renovación Académica en los siguientes 60 días, también se decreta como experimental a la Escuela de Sociología y Antropología, lo que representa una aprobación institucional tácita a los cambios que el movimiento renovador reclamaba para dicha Escuela, que había sido tomada y declarada en reorganización por los estudiantes. El Decano de Ingeniería vota afirmativamente estas proposiciones.
- 26: Declaración de prensa del Decano Arismendi: “En nuestra Facultad la renovación no podrá significar grandes movimientos revolucionarios, porque la hemos venido haciendo desde hace tiempo, de acuerdo a nuestras posibilidades y a las exigencias del país.”.

Mayo

- En la primera quincena del mes comienza a hacerse notorio que entre un sector estudiantil de la Facultad hay interés en impulsar el movimiento renovador. Dicho sector actúa fuera de la organización del Centro de Estudiantes de Ingeniería -CEI- y es ajeno a la tradicional pugna que allí mantenían por su control COPEI y el PCV. Empieza a objetarse públicamente ese novedoso activismo estudiantil.
- Día 6: Declaración de prensa del jefe del Departamento de Ingeniería Sanitaria, Prof. Gustavo Rivas Mijares, advirtiendo en referencia a la crisis que pueden originar las “Fuertes presiones políticas (que) se ejercen sobre la Renovación” (EL NACIONAL, p. D-7).
- 11: Artículo de prensa del ex-Decano (de 1956 a 1958) y Profesor de la Facultad Marcelo González Molina, con un extenso diagnóstico sobre los problemas que ha generado la Renovación en la UCV y fuertes críticas al Rector Bianco.
- 12: El Consejo de Facultad exhorta a los estudiantes a presentar sus peticiones a la Asamblea de Facultad convocada para el 19 de mayo, pero siempre y cuando se entienda que “la labor de perfeccionamiento de la Facultad tenía que llevarse a término dentro del marco legal de la Ley de Universidades”.
- 14: Declaración del Decano: “La Renovación Universitaria no se logra en asambleas ilegales, que funcionan como especie de tribunales populares” (EL NACIONAL, p. D-3).
- 14: En la mañana los estudiantes realizan una Asamblea general, ante lo cual el Decano suspende las clases. En la tarde hay Asamblea estudiantil en cada una de las 7 Escuelas de la Facultad (Metalurgia funciona provisionalmente como tal desde ese semestre), donde se designan 2 representantes por Escuela para formar el Comité Coordinador de la Renovación en la Facultad de Ingeniería - CCR -, que se atribuye la condición de único organismo representativo de los estudiantes de Ingeniería en el proceso de Renovación.
- 19: Se reanudan las actividades docentes.
- 19: En la Asamblea de Facultad, el CCR indica que fue boicoteado y no se le permitió presentar proposiciones concretas de Renovación [Ver Remitido “La FCU informa: Renovación en Ingeniería”]. Por su parte, los profesores expresan que si se les escuchó y se consideraron razonables muchos de sus planteamientos [Ver Remitido ”El Profesorado de la Facultad de Ingeniería a la Opinión Pública”]. Lo cierto es que se rechazan los Consejos Paritarios - igual número de miembros docentes y estudiantiles - que la Renovación impulsaba en toda la UCV, y en su lugar se aprueban Comisiones de Estudio, con carácter consultivo y a ser determinadas en su estructura y área de interés por el Consejo de Facultad [Ver Remitido anterior].
- 21: El Consejo de Facultad nombra las Comisiones de Estudio y atribuye al CEI la potestad de determinar los delegados estudiantiles ante las mismas. No funcionan al oponerse las asambleas y el CCR.
- 22: Herido de bala el Presidente de la FCU, en un enfrentamiento causado por la manifestación que la Juventud de COPEI quiso hacer llegar a la Ciudad Universitaria.
- 27: Choques entre estudiantes de COPEI e izquierdas en Ingeniería; debido a ello el Consejo de Facultad suspende las clases.
- 27: El Consejo Universitario resuelve exigir que los organismos de consulta de que establezcan las Facultades para avanzar en el proceso de Renovación sean de obligatoria composición paritaria. Salvan su voto Arismendi Ayala y el Decano de Derecho Enrique Pérez Olivares.
- 28: El Consejo de Facultad decide mantener la suspensión de clases hasta la semana siguiente.
- 29: Asamblea de profesores de Ingeniería que acuerda respaldar la actuación del Decano, el Consejo de Facultad y las resoluciones de la Asamblea de Facultad
- 30: Información de prensa: “Profesores de Ingeniería inician movimiento para renuncia del Rector” (EL NACIONAL, p. A-1).
-31: Declaración de Gerardo Bernal, de COPEI, Presidente del CEI, delegado estudiantil principal al Consejo de Facultad y delegado estudiantil suplente al Consejo Universitario: “Estudiantes de Ingeniería señalan el diálogo como camino para superar crisis actual” (EL NACIONAL, p. D-19).

Junio

-Día 3: Manifestación de estudiantes de Ingeniería al Consejo Universitario, donde es recibida una Comisión del CCR que presenta un documento insistiendo en los organismos paritarios. El C.U. vota a favor de aceptar en lo esencial la propuesta estudiantil y que ello sea acatado por la Facultad, con votos salvados de los Decanos de Ingeniería, Derecho, Arquitectura y el delegado estudiantil G. Bernal.
- 4: Asamblea de Profesores de Ingeniería, que rechazan la decisión del C.U. y que resuelven: consultar ante los tribunales sobre su legalidad, negarse a integrar organismos paritarios y someterse solo a lo acordado al respecto en la Asamblea de Facultad.
- 4: Remitidos del CEI y de los “Delegados estudiantiles del sector progresista” - en esencia del PCV -, fijando posición ante la crisis de Ingeniería.
- 7: Declaración de prensa del Decano de Ingeniería, expresando que está contra el Cogobierno paritario y la resolución al respecto del C.U. (EL NACIONAL, p. D-6).
- 10: Movilización de estudiantes de Ingeniería convocada por el CCR hasta el C.U.. El organismo se reúne y el Decano de Ingeniería pide anular la decisión sobre Consejos paritarios; se decide reiterar lo aprobado en la sesión del día 3.
- 10: Asamblea de profesores de Ingeniería, de la que surge un extenso documento relatando su visión de lo sucedido y su análisis de la situación, publicado como Remitido el día 12 [“El Profesorado de Ingeniería a la Opinión Pública”]. Se reitera el apoyo a las autoridades de la Facultad.
- 14: Paro general en Ingeniería convocado por el CCR. En el Auditorio de la Facultad hay un foro-debate sobre la Renovación donde polemizan Marcelo González Molina y J.R. Núñez Tenorio, profesor de la Escuela de Filosofía y coautor de uno de los trabajos más conocidos en defensa de la Renovación [Ver (37)].
- 17: El CCR toma la Facultad. El CEI condena la acción y el Decano suspende las labores docentes. Al no poder ingresar en los locales ocupados, las autoridades se trasladan a la sede del CIV, Colegio de Ingenieros de Venezuela, que les cede espacio y apoyará su posición.
- 18: La prensa informa de la constitución de un Movimiento Mediador para la Renovación en Ingeniería, “integrado por estudiantes que no están con sectores intransigentes” (EL NACIONAL, p. D-5).
- 21: El C.U. anuncia que de no cumplirse su resolución intervendrá la Facultad de Ingeniería, por lo cual cesa la toma estudiantil.
- 22: El Consejo de Facultad rechaza el anuncio de intervención y mantiene la suspensión de actividades.
- 23: Paro general de 2 horas en la UCV, en apoyo al movimiento renovador en la Facultad de Ingeniería.
- 25: Alumnos de 5to. Año y Preparadores empiezan a dar clases ante la ausencia profesoral en Ingeniería. La Facultad de Ciencias se compromete a dar apoyo docente.
- 26: Reunión de la Asamblea de Facultad en el CIV, calificada de ilegítima por el C.U. y con inasistencia de los representantes estudiantiles; de allí saldrá un Remitido, publicado el día 28, donde se insiste en avalar a las autoridades de la Facultad y se anuncia que con la firma de 213 profesores se constituyó el Comité de Defensa de la Autonomía de la Facultad de Ingeniería -CDA-.
- 26: El Profesor M. González Molina pide la renuncia del Rector, señala que su petición es respaldada por 34 profesores de la Facultad de Ingeniería (EL NACIONAL, p. D-1).
- 27: Remitido del Prof. Clemente Pereda, primera manifestación pública de los docentes que no respaldan las posiciones mayoritarias de la Asamblea de Facultad.
- 30: Los profesores de Ingeniería reanudan actividades, pero indicando que lo hacen manteniendo el desacato ante la intervención del C.U.

Julio

- Día 1: Remitido “Los Estudiantes de Ingeniería exigimos un Referéndum”, sin indicar ningún ‘remitente’ y cuestionando al CCR.
- 3: 18 estudiantes del CCR inician huelga de hambre en protesta por la actitud intransigente de las autoridades de la Facultad respecto a los planteamientos de Renovación.
- 7: No se realiza la reunión de la Asamblea convocada en el local de la Facultad. Los profesores señalan que hubo agresión contra ellos, el CCR responde que gracias a su intervención no se llegó a la violencia.
- 8: Remitido del CCR explicando las razones de la huelga de hambre, la cual se levanta ese día cuando el C.U. designa una Comisión Paritaria de la Facultad de Ingeniería, integrada por 4 profesores de la Facultad y 4 estudiantes, estos últimos designados esa misma fecha por una asamblea general estudiantil de Ingeniería en el Aula Magna. Nuevo cese de las clases en Ingeniería.
- 9: El Decano Arismendi anuncia que pedirá nulidad de lo que califica como intervención a la Facultad de Ingeniería ante la Corte Suprema.
- 15: Remitido del CDA: “¿Quienes son los Intransigentes?”.
- 18: Continúan suspendidas las actividades docentes en la Facultad. Los estudiantes de Ingeniería toman por 10 horas las puertas de la UCV y declaran personas no gratas al Decano y a otros 6 profesores.
- 20: El C.U. llama a reanudar actividades en Ingeniería el día 22.
- 20: Información de prensa, donde “Profesores de Ingeniería piden garantías de seguridad personal para retornar a clases” (EL NACIONAL, p. D-9).
- 22: No se reanudan las clases. El Decano y otros 2 profesores “no gratos” no pueden ingresar a la Facultad, debido a lo que ellos califican de actitud agresiva de los estudiantes, y estos como negativa a discutir públicamente. El CCR toma por 4 horas las puertas de la UCV.
- 28: Nuevo intento fallido de reanudar las clases cuando los estudiantes se oponen al ingreso de profesores “no gratos”.
- 28: Remitidos del CCR: “Hacia la Nueva Facultad de Ingeniería” y “Reanudación de Actividades”.
- 29: Una asamblea de estudiantes de la UCV, convocada en solidaridad con la lucha de Ingeniería, termina encauzándose hacia un fuerte cuestionamiento de las formas tradicionales de representación como la FCU, que es declarada en emergencia y en proceso de Renovación.

Agosto

- Día 1: Alegando el reiterado desacato a sus anteriores decisiones y al compromiso de profundizar la Renovación Académica, el C.U. decide intervenir la Facultad de Ingeniería. El Decano Arismendi es suspendido “en sus funciones pero no en su cargo”, son removidos los Directores de Escuelas, Institutos y Coordinación y 34 Jefes de Departamento.
- 2: El C.U. nombra a un profesor de la Comisión Paritaria de Ingeniería, Federico Cortés, como Decano Encargado, y a otro, Enrique Raven, como Director de Coordinación.
- 6: Cortés anuncia clases para el día siguiente, lo que no ocurre.
- 6: El presidente del CIV manifiesta que esta institución se propone revisar jurídicamente la validez de los títulos que otorgue la Facultad de Ingeniería intervenida, notifica que los Ingenieros Cortés y Raven han sido pasados al Tribunal Disciplinario del organismo y exhorta a sus colegas a no dar clases en la Facultad.
- 6: La Corte Suprema niega solicitud de las autoridades removidas para suspender los actos del C.U.
- 10: Remitido “Ingeniería / UCV / responde al nuevo atropello” (EL NACIONAL, p. D-12), con el respaldo a Arismendi Ayala por parte de los 10 directores y 29 jefes de Departamento removidos, además de otros 197 profesores de la Facultad.
- 12: Remitido del CCR criticando a la FCU por su funcionamiento burocrático y conducta oportunista (EL NACIONAL, p. D-2).
- 13: El Decano Encargado anuncia que la Comisión Reestructuradora de la Facultad de Ingeniería, integrada por 20 profesores de la Facultad y 7 ingenieros asesores, iniciará actividades el día 15.
- 15: Nuevo intento de iniciar las clases, lo que sólo ocurre parcialmente en 3 Escuelas: Geología y Minas, Mecánica y Metalurgia.
- 21: Información de prensa: “Profesores de Universidad del Zulia e ingenieros del Ministerio de Obras Públicas se ofrecen para dar clases en Ingeniería” (EL NACIONAL, p. D-1).
- 22: Arismendi propone en el C.U. que se reconsidere la intervención de la Facultad. Su propuesta es rechazada.
- 22: El ex-Director de Mecánica del Decano Arismendi acepta nuevamente encargarse de ese puesto (EL NACIONAL, p. D-11).
- 23: El Prof. Cortés declara que se van normalizando las actividades de la Facultad y que se contratarán 20 profesores para suplir a quienes no se han reincorporado (EL NACIONAL, p. D-2).
- 24: El Prof. Arismendi y quienes lo respaldan informan que se reincorporarán a la UCV “para no dejar la Facultad de Ingeniería en manos de oportunistas” (EL NACIONAL, p. B-16). Esto generará respuestas y contra respuestas de prensa con el Decano Encargado.
- 31: Cortés manifiesta que ya comenzaron a estructurarse los Consejos Paritarios en Ingeniería y refuta los señalamientos de que la Facultad está formando ingenieros “piratas” (EL NACIONAL, p. D-13).

Septiembre

- Día 3: El C.U. destituye a 14 profesores contratados de Ingeniería que no se habían incorporado a clases con las autoridades encargadas.
- 3: El Decano Arismendi y su gente anuncian su reincorporación para ese día, lo que no hacen, ni el día 5, cuando vuelven a anunciarlo.
- 3: Remitido del CEI criticando a las autoridades encargadas y al CCR (EL NACIONAL, p. D-9).
- 7: La prensa reseña que ya funciona el Consejo Consultivo Paritario de la Esc. de Metalurgia, el primero de la Facultad (EL NACIONAL, p. C-3).
- 9: Paro total de empleados en la UCV y cese completo de actividades.
- 18: Termina el paro y se reinician las labores docentes en Ingeniería.
- 19: Los estudiantes impiden a Arismendi y otros 4 profesores reintegrarse a la Facultad. En Remitido publicado el día 21 (EL NACIONAL, p. D-11), el CCR interpretará el hecho como una provocación del Decano suspendido para generar un clima propicio a la intervención de la UCV.
- 24: Información de prensa: “Paro en la Facultad de Ingeniería por agresión a Pedro Arismendi Ayala promueven para mañana profesores” (EL NACIONAL, p. D-5). No hay información posterior que confirme si se realizó esa acción de protesta.

Octubre

- 5: Información de prensa: “Nuevo plan de Estudios en Ingeniería consideran las autoridades encargadas para poder dar cabida a los 3000 preinscritos”, haciendo referencia al problema del cupo, a la posible modificación del régimen de semestres, a lo previsto para la culminación del semestre en curso y a declaraciones del Decano Arismendi que se interpretan “como un llamado a la intervención de la UCV por el Poder Ejecutivo”.
- 15: Extraño Remitido suscrito por “Estudiantes de Izquierda sin compromisos políticos”, donde se ataca a las autoridades encargadas, a Bianco y a los partidos de izquierda.
- 24: El Juez Primero Penal dicta el primer Recurso de Amparo en la jurisprudencia venezolana para reponer al Decano Arismendi en el ejercicio de su cargo.
- Días 27 a 30: Violentos enfrentamientos de los estudiantes de la UCV con la fuerza pública, a raíz de descubrirse que el desaparecido estudiante de Sociología en esta casa de estudios Luís Hernández fue asesinado por los policías que lo aprendieron.
- 31: En la madrugada se ejecuta la ocupación militar de la UCV, la llamada “Operación Kanguro”.

Noviembre

- La UCV permanece ocupada por el Ejército casi todo el mes, hasta que se retira totalmente el día 27.
- 9: Remitido del Consejo de Facultad de Ingeniería y firmado por Arismendi que justifica la acción militar.
- 26: El Decano Arismendi anuncia que a partir de hoy reasumirá sus funciones desde el CIV y que en esta misma fecha hará una visita a las instalaciones de la Facultad en la Ciudad Universitaria.
- Por lo que resta del año 1969 no hay actividades docentes en la Facultad.

Fuentes: Diarios EL NACIONAL y EL UNIVERSAL del año 1969; Bibliografía Comentada: (1), (3), (4), (7), (17), (23), (35), (36), (41), (42) y,
en particular, el Apéndice Bibliográfico de (32).

II.2.b En la Borrasca: El Proceso de Renovación en la Facultad de Ingeniería

En 1968, primero en la Facultad de Ciencias y luego en algunas Escuelas de FACES y de Humanidades y Educación, se vive el despertar de un proceso en el que de manera inédita los estudiantes de la UCV empiezan a actuar radicalmente dentro de la universidad, y no desde ella como había sido la norma en el pasado. Fue tan original ese comportamiento que hasta cabía pensar que nada más se circunscribiría a las facultades citadas, e incluso dentro de ellas a los núcleos de activistas más “cabezas calientes” o “ultrosos” - por emplear los remoquetes que les acuñaron desde COPEI, AD y el PCV -, sin que hubiera mayores posibilidades de que se extendiera con la misma fuerza a otros ámbitos menos contaminados de ese peculiar “extremismo” que se abría paso en el Alma Mater.

Tal era el caso de la Facultad de Ingeniería, donde los comicios estudiantiles de ese año dieron la victoria a las planchas de la Juventud de COPEI -JRC-, que a lo largo de los 60 había tenido aquí uno de sus más consistentes bastiones en la UCV. En la elección de Decano y representantes profesorales al Consejo de Facultad, la fórmula apoyada por COPEI e independientes afines también ganó, lo cual se venía repitiendo desde 1959, en una situación donde ni la izquierda ni AD habían logrado un caudal significativo de votos profesorales, pues aún cuando la mayoría de los docentes no fuesen militantes o inscritos en el partido, y hasta muchos proclamasen su “apoliticismo” o independencia, lo cierto es que en el ámbito electoral ucevista le brindaban un consistente apoyo a las listas socialcristianas. La izquierda estudiantil, especialmente representada por la Juventud Comunista -JC-, con pequeña presencia del MEP y un MIR que se estaba dividiendo, obtuvo representación a los Consejos de Escuela, de Facultad y a la Asamblea, pero no tenía aquí nada igual a las sólidas fracciones de militantes con que contaba, por ejemplo, en FACES o Humanidades.

Considerando exclusivamente este escenario político-partidista de la Facultad, hubiese sido muy audaz prever en ella una virulenta expansión de la crisis, pues parecían inexistentes las fuerzas organizadas capaces o interesadas en hacerlo. La JC, a quien la derecha consideraba y denunciaba más o menos sutilmente como maquiavélico gestor y agente del nuevo ciclo de tumultos, era no sólo ajena a la embestida renovadora sino que incluso el movimiento la convirtió en blanco de ataques por su papel en la institucionalidad universitaria vigente, así que, salvo declaraciones de principio donde identificaba a la Renovación con la instrumentación de algunas reformas urgentes enmarcadas en su lucha ideológica y política frente a COPEI, tenía que ser renuente a provocar conflictos que la experiencia de 1968 y el primer trimestre de 1969 evidenció que no estaba en capacidad de conducir o controlar, como se comprueba en sus resignados llamados contra el izquierdismo y el aventurerismo que se estaban haciendo presentes en el proceso renovador. En el caso de Ingeniería, un par de datos que pueden servirnos para constatar estas afirmaciones son: en primer lugar, que ninguno de los 17 firmantes del documento citado líneas atrás - todos ellos miembros del cogobierno de la Facultad por la izquierda partidista - va a aparecer nunca entre los voceros o exponentes del Comité Coordinador de la Renovación; en segundo término, que el CCR tuvo presencia evidente en el gran cuestionamiento que sufre la FCU, controlada por los comunistas, tanto en asambleas estudiantiles como en documentos referidos al asunto [Ver el mes de agosto en la Cronología de la Renovación].

Aún cuando ya podía resultar claro que la prolongada existencia y expansión del movimiento no se debía a los vaivenes normales de la lucha partidista, así como que se estaba frente a un proceso totalmente nuevo en la vida universitaria, que exigía también tomar caminos originales, todavía en abril de 1969 el Decano de Ingeniería Pedro Arismendi Ayala declaraba que en su facultad la renovación o reforma académica se venía haciendo hace 10 años y no tenía por qué representar ahora ninguna revolución, expresando una apreciación frente al proceso que todo señala como dominante entre muchos profesores de la Facultad, combinada en grado diverso con la idea de que la Renovación, o bien resultaba de un “complot anárquico” , o era manipulada por fuerzas políticas interesadas en quebrantar con aviesos fines la estructura de la Universidad.

Quienes sustentaban estas posiciones, tendían a considerar que los problemas por los que pasaba Ingeniería - referidos en la última parte del capítulo dedicado a los Antecedentes de la Renovación - eran perfectamente solucionables sin tener que magnificar su impacto o trastornar el ordenamiento establecido, pues estos serían remedios peores que la enfermedad, mucho más cuando con ello se pretendiera pasar por encima de la experiencia de los profesores o de la legitimidad de las autoridades de la Facultad. En la defensa reiterada de todo lo anterior se basará la argumentación del Decano Arismendi y el sector profesoral que le apoyaba una vez se desaten las turbulencias de la Renovación en Ingeniería.

En cuanto a la JRC, siendo la principal fuerza electoral estudiantil en la Facultad pero también presionada por el caldeado ambiente político e institucional que la Renovación había creado desde marzo de 1969, le era imposible oponerse frontalmente a un proceso que cada vez más ganaba simpatía y apoyo del estudiantado en toda la UCV - incluyendo Ingeniería -, pero tampoco podía asumirlo con la carga de radicalismo con la que se estaba manifestando y mucho menos aquí, donde en alguna medida era “gobierno”, pues había venido respaldando la gestión de las autoridades locales. Así, este dilema se volvería irresoluble para los jóvenes de COPEI, aunque inicialmente intentaron desmarcarse del Decano y presentarse como “renovadores moderados”. Al no poder definir una posición clara frente a las alternativas que se enfrentaron en el proceso, vieron evaporarse al Centro de Estudiantes y a su “control” sobre el movimiento estudiantil en la Facultad, terminando como un factor secundario en el respaldo a Arismendi, útil para elaborar remitidos confusos y/o extraños y aparecer desde la calle cuando los eventos se tornaban de mayor o menor.

Siendo así las cosas respecto a las fuerzas partidistas y la mayoría del sector profesoral, entonces, ¿de dónde salió ese Comité Coordinador de la Renovación que irrumpe en el escenario de la Facultad a partir la primera quincena de mayo de 1969? y ¿cómo alcanzó la fuerza que le permitió alentar el proceso renovador en un entorno que podía considerarse entre los menos indicados para eso en la UCV de entonces?. Nuestra respuesta a tales interrogantes se encamina en el mismo sentido que ya indicamos en la primera parte de este trabajo - referida a la Renovación en el contexto general de la UCV - en cuanto a que el CCR si bien surgió esencialmente motivado en la iniciativa de un reducido grupo de militantes de izquierda independientes o miembros “autónomos” de pequeños partidos o grupos radicales, se consolidó y alcanzó la condición de expresión fundamental de la protesta y las propuestas estudiantiles debido a que efectivamente se enlazó, a través de las asambleas y de la continua interacción personal, con la inquietud ante los problemas estructurales que el desarrollo de los eventos hizo que empezaran a percibir como reales el grueso de los cursantes de la Facultad. Esos problemas que se tornaron tan relevantes para el conglomerado estudiantil eran los mismos a los que ya hemos hecho referencia - en la parte final del capítulo sobre Antecedentes -; en base a la discusión colectiva de las asambleas sobre ellos, es como afloraron las proposiciones para enfrentarlos y la perspectiva global del CCR acerca de la Renovación, expresada en sus documentos y que en cuanto tienen de reflexión profunda sobre la Universidad de entonces y su problemática, en nada desmerecen frente a lo que estaban concibiendo sus camaradas en otros lugares de la UCV.

A título de suposición, puede ser que en marzo apenas unos 20 ó 40 alumnos regulares tuviesen la información sobre el tema y expresasen la aspiración en cuanto a que Ingeniería estaba urgida de un proceso parecido al que conmovía los cimientos de otros ámbitos ucevistas, pero es impensable que sólo la voluntad de esa minoría, por más dedicada que fuese, mantuviera un conflicto de masas tan encarnizado y largo como el que se presentó en una facultad hasta entonces ajena a esa clase de lides, o que ahora si hubieran encontrado la fórmula para sugestionar a sus compañeros, embarcándolos a ciegas en una pelea sin sentido y propiciada con designios inconfesables.

Si a partir de mayo, la dinámica del movimiento estudiantil marchó al compás de las acciones del CCR es porque el CCR era el movimiento estudiantil, no en el sentido habitual del organismo de minoría que dirige y representa a una masa más o menos conforme, sino de una instancia en la que realmente llegaron a participar, con diversos grados de compromiso, no sólo los que tenían experiencia militante que siempre son pocos, sino también ese amplio colectivo de quienes - en los eventos políticos y sociales - se movilizan cuando las situaciones alcanzan su punto crítico. Esta participación se explica sin tener que recurrir a expedientes como lo de “la rebeldía juvenil” o los otros que hemos mencionado, ya que en todos sus rasgos y expresiones parece estar más claramente relacionada con que el movimiento de la Renovación efectivamente resultaba de - y respondía a - la coyuntura de crisis que vivían tanto la Facultad de Ingeniería como el conjunto de la UCV, logrando canalizar al respecto una amplia participación estudiantil que, desde fuera de las estructuras establecidas para la gestión universitaria y al margen del control partidista, intentó articular organización y respuestas propias para enfrentar la crisis.

Por ello, a lo largo de todo el resto de 1969 y prolongándose directa o indirectamente más allá en el tiempo como veremos después, el CCR logró un nivel de movilización hasta entonces desconocido en la Facultad pero semejante al que la Renovación estimuló en tantos otros sitios, sobre el cual la prensa y el testimonio de participantes indican que las asambleas, manifestaciones, actos y demás eventos contaban con masiva y vivaz asistencia de la mayoría de los alumnos regulares de Ingeniería. Por supuesto no eran todos, hubo unos pocos - los más connotados adeptos de la JRC en especial - que se opusieron abiertamente, y otro sector que no se comprometió con unos u otros, que en este caso no era la tan mentada “mayoría silenciosa”, sino una minoría pasiva y que no tenía nada que decir, así que en este caso quienes pretendieron hablar en su nombre en remitidos o declaraciones de prensa lo hacían buscando darle apoyo soterrado a la posición del Decano y de la Juventud de COPEI. [Ver ejemplos en Cronología, días: 18 de junio y 1 de julio].

Otro protagonista principal del proceso renovador en Ingeniería vino del exterior de la Facultad: el Consejo Universitario - C.U.-. Como apuntamos en la 1ra. parte del trabajo, estaba dominado por la figura del Rector Jesús María Bianco, en torno al cual se estructuró una alianza política e institucional relativamente heterogénea que ante la gravedad de la situación que se planteaba, optó por eludir el choque frontal con el movimiento renovador, dando el paso de calculada audacia de procurar tomar sus riendas y perfilarlo en la definición, relativamente menos traumática y mas consensual para la institución, de la “Renovación Académica”.

En este caso, Bianco y el C.U. van a enfrentar una prueba particularmente difícil para su estrategia de que, en lo posible, la institución asimilara las propuestas renovadoras sin colapsar, pues como decíamos antes, al estallar el proceso en Ingeniería, Arismendi y la mayoría profesoral adoptaron una línea menos contemporizadora o de diálogo con los estudiantes a la que hubo en circunstancias similares para el resto de la UCV. Por lo demás, esta era una facultad en cuyo cuerpo profesoral era patente el peso de COPEI - partido de la minoría opositora en el C.U.-, donde el carismático Rector no contaba con muchas simpatías, prueba de lo cual es que a fines de junio, a pocas semanas de la eclosión renovadora en Ingeniería y cuando aún el C.U. no se ha decidido francamente por la intervención de la Facultad, el Prof. Marcelo González Molina anunciaba a la prensa que 34 profesores de Ingeniería ya habían firmado su petición solicitando la renuncia de la máxima autoridad universitaria [Ver Cronología, día 30 de junio].

De modo que cuando la gravedad de los eventos que estaban ocurriendo en la Facultad hizo que el C.U. tuviera que ocuparse del caso - a principios de junio -, lo hizo en términos que no fueron nada satisfactorios para las autoridades y la mayoría profesoral de la Facultad, ante quienes inmediata e irremediablemente el C.U. se encontró en el mismo bando que el CCR y enfrentados a ellos, generando una agudización del conflicto entre ambas posiciones. El punto de discordia concreto lo constituía la exigencia de los llamados Consejos Paritarios, que las autoridades locales de Ingeniería rechazaban tajantemente, siendo una demanda fundamental de los estudiantes de toda la UCV que el C.U. reconocía, aunque con importantes diferencias de matiz en unos y otros, pues la Renovación entendía los Consejos Paritarios como un instrumento de real presencia estudiantil en el gobierno de la institución, mientras que en la concepción de la “Renovación Académica”, eran organismos de funciones consultivas y deliberantes que podrían coexistir con el régimen de cogobierno hasta entonces vigente.

La contienda entre el Decano y la mayoría de la Asamblea de Facultad por un lado, y autoridades rectorales y CCR por el otro, llegó a opacar en la atención de la opinión universitaria y nacional a otros procesos renovadores en la UCV entre los meses de junio y julio, hasta que el 1 de agosto el C.U. decide intervenir Ingeniería, suspendiendo de sus funciones a Arismendi Ayala y designando a Federico Cortés como encargado del Decanato. Por supuesto, no puede estimarse con exactitud hasta que punto esta evolución se basó en la intención del C.U. de “pasar factura” a una Facultad con profesores y autoridades adversos - como estos aseguraron -, en la cerrada intransigencia ante las demandas renovadoras aún mesuradas - como apuntó el CCR -, o en el reiterado desacato del Decano y sus seguidores ante las resoluciones del C.U. sobre Renovación Académica - como sostuvo dicho cuerpo colegiado -, pero todas las evidencias apuntan a que pensemos en una combinación de las tres explicaciones de los hechos para entender porque transcurrieron de ese modo. Lo cierto es que ambas posiciones estaban asumidas de tal manera y el enfrentamiento entre ellas fue tan empecinado, que no sólo fue imposible llegar a algún acuerdo o compromiso siquiera mínimo en todo 1969, sino que se prolongaría abierta o subrepticiamente en la posterior historia de la Facultad, influenciando tanto en sus procesos colectivos más relevantes como en la crónica cotidiana y personal de quienes vivieron la Renovación en Ingeniería.

La entrada en liza del C.U. y la radicalización de la pugna interna de la Facultad en junio y julio parecen haber sido las causas para que otro grupo se movilizase, al menos más abiertamente de lo que pudo haberlo hecho antes: la minoría profesoral que en Ingeniería adversaba a Arismendi Ayala y al Consejo de Facultad. Su silencio había sido demasiado elocuente en mayo y junio como para dejar de notarse, mucho más debido a la insistencia de quienes respaldaban al Decano en hacer constar los nombres y el número de “abajo firmantes” en los remitidos que empiezan a publicar en la prensa, lo cual de rebote exponía que había otros “abajo no firmantes” entre los 324 profesores que conformaban el cuadro docente de la Facultad para el final de del año lectivo 1967-68 [Ver (16)], pues el documento de respaldo a Arismendi que contó con mayor número de suscriptores llegó a indicar 236 [Ver Cronología, día 10 de agosto].

Con el precedente en junio de la Carta Pública del Prof. Clemente Pereda, a comienzos de julio el C.U. ya puede contar con Profesores para designar en una Comisión Paritaria de la Facultad [Ver Cronología, día 8 de julio], y, en agosto, para designar autoridades encargadas. No faltaron presiones sobre estos profesores, algunas expresadas con desmesura por sus colegas de la mayoría al calor de reuniones y asambleas, otras sugeridas tenuemente en declaraciones y comunicados escritos, sin olvidar los apremios desde fuera de la UCV, presentes tanto en la negativa imagen general que los grandes medios de difusión ofrecían de la Renovación en Ingeniería y el resto de la Universidad, como en que el Colegio de Ingenieros de Venezuela empezara a brindar respaldo mucho más que declarativo a la posición del Decano Arismendi, no sólo poniendo a su orden local de reunión y oficinas en la sede del CIV - pues desde la toma estudiantil de la Facultad en junio no pudo volver a su despacho -, sino anunciando posibles sanciones disciplinarias gremiales a las autoridades encargadas, el probable desconocimiento de los grados que otorgase la Facultad intervenida, y la exhortación a los colegiados para que no se prestaran a ejercer labores en la Facultad mientras durase la intervención.

Pese a todo, y contando con el respaldo estudiantil y del C.U., este sector profesoral pudo reactivar la Facultad a fines de agosto, después de tres meses de paralización casi total. Incluso logró que profesores indecisos o que habían suscrito las posiciones de la mayoría, colaborasen con su gestión. Estos hechos de ir reabriendo las clases y que, aún con renuencia, los profesores se fueran reincorporando, hicieron que perdiera sostén el llamado del sector pro-Arismendi a desacatar la intervención hasta tanto no hubiese pronunciamientos judiciales al respecto, de modo que hasta el mismo Decano suspendido y sus más acérrimos partidarios se ven obligados a anunciar su reincorporación a las actividades académicas, mientras que las autoridades encargadas son ya lo suficientemente fuertes como para anunciar contratación de suplentes y el despido de personal temporal que no obedeció sus llamados a clases [Ver Cronología, 2da. quincena de agosto y 1ra. de septiembre]. Ese debilitamiento de su posición se reafirmará cuando, al impedir los estudiantes que el Decano de nuevo concurra a la Facultad el día 19 de septiembre, fracasa el posterior paro de protesta ante este hecho al que convocan profesores contrarios a la intervención del C.U. [Ver Cronología].

Complementando este aspecto hay que señalar que para las mismas fechas se están abriendo los primeros cursos a dictarse en la recién creada Universidad Simón Bolívar, que en estas circunstancias resultaba muy atractiva como lugar de trabajo para aquellos profesores académicamente más calificados que se sentían a disgusto en la UCV, en particular del área de Ingeniería que era la prioritaria en la nueva casa de estudios. Así que hubo una emigración de docentes de la que muchos testimonios orales hacen referencia en ambas universidades, pero sobre la cual no hemos encontrado ninguna indicación cuantitativa [Para una sintética referencia cualitativa en el campo de la Ingeniería Eléctrica, ver (42)]. Estos hechos, unidos a la consolidación de la posición del sector minoritario y al agotamiento que la tensión de tan largo conflicto generó en la mayoría profesoral, pueden ser la explicación de la aparente “bajada de guardia” en su militancia a partir de allí, tal vez esperando que la solución favorable viniera de fuera de la Universidad, como abiertamente empezó a expresarlo el propio Decano suspendido en declaraciones y en remitidos. Indicación final de esta desmovilización de la mayoría profesoral es que cuando publican un último remitido con apenas 173 firmas de apoyo al Decano Arismendi, en enero de 1970, las autoridades encargadas pueden responderles detallando el número de firmantes del mismo y su situación académica, queriendo demostrar que ya no son tal mayoría ni siguen tan decididamente encuadrados, pretensión que hubiera sido insostenible unos meses antes.

Pero tampoco el conflicto había dejado de desgastar al sector estudiantil. A pesar de que para septiembre y octubre aparentemente la realización de sus propuestas se estaba comenzando a instrumentar en la Facultad, en especial la implantación de los polémicos Consejos Paritarios, ello ocurría más bien en la perspectiva de la “Renovación Académica”, igual que otras medidas que se empezaron a establecer o las autoridades encargadas anunciaron en esos dos meses. Aún cuando la presencia militante del CCR seguía siendo patente, sus expresiones se dirigían con mas urgencia a enfrentar al Decano suspendido, cuyas actividades consideraba provocadoras, y a denunciar el peligro de intervención o cierre de la UCV por el gobierno nacional, temor nada fantasioso pues ello sucedió al final de octubre.

No obstante, parecía que el anunciado proceso acelerado “Hacia la Nueva Facultad de Ingeniería” por parte del movimiento estudiantil tendría que esperar un poco, por lo menos a concluir el semestre - lo que por fin se consiguió a mediados de octubre -, recuperarse de la tensión de los candentes meses pasados y ver el rumbo que tomaba el conjunto del proceso renovador en la Educación Superior venezolana. Por lo demás, no tenía el CCR porque buscar pelea con unas autoridades encargadas y un C.U. de los que venía siendo aliado frente a un rival que todavía daba guerra, así que mejor dejarlos hacer aunque ello diera píe a pensar en la inconsecuencia de su lucha, como sugiere un peculiar remitido con mucha cizaña publicado en esos días, probablemente hecho desde la JRC u otro sector afín al Decano Arismendi. En todo esto, la situación a la que debían responder los estudiantes de Ingeniería era la misma que en toda la UCV y su respuesta fue semejante, ya que se consideró que sólo así se apuntalarían los logros de la Renovación y quedaría abierta la puerta para su posterior desarrollo. Pero los hechos posteriores hicieron que esa postergación del movimiento se hiciera indefinida, ya que otras urgencias debidas al cambio en la situación nacional y universitaria se impusieron, de modo que aunque se quisiera lo contrario, la Renovación fue un capítulo de la vida ucevista y de la Facultad que en lo esencial se cerró con la ocupación militar del 31 de octubre de 1969.

II.3.a Cronología de la Post-Renovación en la Facultad de Ingeniería 1970 - 1975

1970

- Al iniciarse actividades se plantea una situación jurídico-institucional muy particular, en la que el Decano Arismendi no puede designar su equipo de dirección y debe coexistir con los Directores de Coordinación y de Escuelas que venían de la intervención del C.U. [Ver Cronología de la Renovación, meses de agosto y septiembre], entre ellos el ex-Decano encargado Federico Cortés, quien también era Director encargado de la Esc. de Ingeniería Civil.
- 19 / enero: Se reanudan normalmente las clases en la UCV, el único incidente ocurre en Ingeniería donde los estudiantes obligaron al Decano a retirarse. La situación se repite al día siguiente y ello da píe para que Arismendi Ayala disponga la expulsión por 6 años de 6 estudiantes, que figuran entre los principales activistas del CCR. Por 2 semanas hay algunas informaciones y Remitidos al respecto.
- Febrero: El conflicto originado por las expulsiones amaina cuando el C.U. y otras instancias anulan la medida en la práctica.
- Marzo: Federico Cortés es el nuevo Director de Coordinación, y en la práctica otra vez Decano encargado, pues el movimiento estudiantil de Ingeniería no transige con la presencia del Decano Arismendi en el recinto de la Facultad. Ese mes comienza el nuevo semestre, que al igual que como ocurrió en 1969, va ser el único que se curse en el año.
- Julio: El día 2, por mandato de la Corte Suprema antes de pronunciarse sobre el fondo del asunto, se revoca el Recurso de Amparo, lo que implica que Arismendi está suspendido de sus funciones hasta que se tome la decisión judicial definitiva sobre el caso.
- Julio: Concluye el semestre con toda regularidad.
- Septiembre: El día 3 el Congreso Nacional sanciona lo que oficialmente se conoce como la Reforma a la Ley de Universidades. El día 16, y bajo la vigencia de la nueva Ley, la Corte ordena que el Consejo Universitario debe convocar a la Asamblea de la Facultad de Ingeniería para poner cese a su intervención. Esta decisión judicial genera nuevos conflictos de competencia entre el C.U. por una parte y el Decano, respaldado por el recién creado Consejo Nacional de Universidades - CNU -, por la otra.
- Octubre: El día 14, el CNU resuelve restituir al Decano de Ingeniería en todas sus funciones, decisión que se oficializará en Gaceta Oficial el 1ro. de noviembre. El día 26 es el nuevo allanamiento de la UCV, y el 30 ocurre la suspensión - de hecho destitución - de J.M. Bianco del cargo de Rector.

1971

- El cierre de la Universidad y su ocupación por las fuerzas militares y policiales se prolonga hasta marzo. Cuando se empiezan a abrir las clases, ello ocurre con la presencia policial dentro de la Ciudad Universitaria, que se mantiene a lo largo de ese año.
- 19 / marzo: Por renuncia del Rector interino Rafael Clemente Arraiz, es designado por el CNU a dicho cargo un Profesor de Ingeniería, Oswaldo De Sola, precisamente uno de aquellos docentes que por su vinculación al Decano Arismendi fue declarado “no grato”. Permanecerá en el cargo hasta mediados de 1972, al posesionarse el equipo rectoral dirigido por Rafael José Neri.
- En la Facultad, las actividades van a iniciarse partir de abril, Escuela por Escuela para que haya menos conflicto, pero la situación estará marcada por constantes choques entre autoridades y estudiantes, de modo a duras penas se concluirá un semestre ese año, en fecha tan tardía como marzo de 1972.
- Octubre: El Decano Arismendi, cuya presencia en los locales de la Facultad sigue siendo vetada por los estudiantes, solicita permiso para separarse indefinidamente del cargo. Es sustituido por Fernando Alvarez Bernal, y a partir del 1ro. de noviembre por Ramón Espinal, quien cumplirá los 7 meses que faltan para que asuma un nuevo decano electo.

1972

- Enero: Se presenta el proyecto para la creación definitiva de la Escuela de Metalurgia y Ciencia de los Materiales, que funcionó provisionalmente en 1969; el CNU lo aprueba en octubre y el primer director se designa en diciembre.
- Marzo: El semestre inicial del año se abre, con la circunstancia de que hacía 2 años que la Facultad y la UCV no recibían estudiantes de primer ingreso.
- Abril: Es electo Decano Marcelo González Molina, se posesionará en junio.
- La Escuela Básica abarca ahora 4 semestres, una vez que se ha limitado en lo posible la duplicidad de materias entre las Escuelas profesionales.

1973

- Ante la presión para ingresar en la Facultad, se eliminan las restricciones para el acceso al 1er. semestre y la población estudiantil de la Escuela Básica crece en un año mas del doble [Ver Cuadro I]. Se inicia así la nueva explosión de matrícula estudiantil que vivirá Ingeniería hasta principio de los 80.
- Se crea la nueva opción profesional de Ingeniería Geológica y se gradúan los primeros egresados en Ingeniería Geofísica.
- En estos años, la Facultad es el epicentro del activismo estudiantil en la UCV debido a la existencia de la Liga Estudiantil, organización con fuertes semejanzas a los movimientos locales de la Renovación como el CCR.

1974

- La Escuela Básica llega a 6.000 inscritos y de nuevo hay mas ingresos a la Facultad en un año de lo que era su población estudiantil total el año anterior.
- La Escuela de Química y Petróleo también registra una explosión de matrícula, particularmente dirigida a la rama de petróleo; sumadas, las Escuelas de Civil, Mecánica, Eléctrica y Metalurgia tenían 1.493 estudiantes, mientras que Química y Petróleo llegaba a 1.544 inscritos.
- La Asamblea de Facultad recibe una proposición estudiantil para crear la asignatura de Problemas Nacionales en la Escuela Básica.

1975

- Otokar Kondrat es el nuevo Decano electo.
- El C. U. aprueba la creación de una Escuela de Ingeniería de Petróleo, que empieza a funcionar ese mismo año con algo más de 1.000 estudiantes.
- En relación al año anterior, la matrícula de Mecánica crece en más del 400% (de 361 a 1.312 inscritos) y la de Ingeniería Eléctrica en 324% (de 455 a 1.473 alumnos). La Memoria de este año no tiene información de matrícula para la Escuela Básica.

Fuentes: Memoria de la Facultad para los años respectivos y prensa diaria (para 1970 y 1971).

II.3.b. ¿Acaso la Calma?: La Etapa de Post-Renovación en la Facultad de
Ingeniería (1970-1975)


Cuando comienza 1970, la UCV está ante un panorama distinto al de un año antes. El Estado mostró con la ocupación militar de la Ciudad Universitaria en Caracas y la ULA en Mérida - el 31 de octubre y 19 de noviembre de 1969 respectivamente - que las agitaciones de la Renovación no eran la clase de cambios que aspiraba en las universidades venezolanas, por lo cual se aceleraron las medidas que desde el poder buscaban de algún modo responder a la crisis estructural de la Educación Superior y, principalmente, a una coyuntura en el sector que no sólo era peligrosa por la intranquilidad evidente que conmovía los claustros, sino en especial porque estaba ocasionando en esas instituciones procesos alternativos de transformación concreta, que para nada convenían e interesaban al “establishment” político y económico del país.

Había que actuar y se actuó, no sólo allanando, sino acentuando - si es que era posible - la campaña estentórea que desarrollaban los medios de difusión sobre el pandemónium reinante en todos los órdenes en las universidades autónomas, campaña a la que se habían incorporado plenamente los partidos AD y COPEI, además de esos sectores a los que un involuntario humor suele denominar “fuerzas vivas”. Con esto se pavimentaba la ruta para las reformas legales que justificasen una intervención más decisiva del Estado en las comunidades universitarias, vedada por la amplia concepción de la Autonomía Universitaria determinada por la vigente Ley de 1958, que ahora se tornaba un obstáculo para ahogar al movimiento renovador y conducir a las universidades en un sentido más acorde con los planes educativos que se instrumentaban desde el poder [Para referencias sobre esta situación general, ver (4), (5), (8), (11) y (43)].

En este marco contextual y como sucedió para el resto de la UCV, el proceso renovador de la Facultad de Ingeniería va a congelarse en el punto al que había llegado en octubre de 1969. Ya desde entonces, como analizábamos al final del capítulo respectivo y se evidencia en su crónica de eventos, el conflicto derivó hacia la defensa de los cambios generados en la Facultad por el proceso renovador, que aún no eran muchos tanto por el escaso tiempo que se había dispuesto para materializarlos, como por la ardua lidia que implicó la oposición de un importante sector profesoral. Adicionalmente, esa oposición no se había cancelado ni mucho menos y el Decano suspendido Arismendi Ayala continuaba dando una pelea legal de tal calibre contra la intervención del Consejo Universitario en Ingeniería, que incluso logró que un tribunal dictase a su favor el primer Recurso de Amparo emanado de la justicia venezolana - bastantes años antes de que se reglamentase lo concerniente a este derecho constitucional - [Ver Cronología de la Renovación, día 24 de octubre].

De modo que cuando las actividades se reanudaron para un semestre corto o “de verano” el 19 de enero de 1970, Arismendi era otra vez el Decano reconocido legalmente, pero como la medida judicial no especificaba que podía sustituir a las restantes autoridades encargadas, se abría una incomoda situación de coexistencia en la gestión de la Facultad que se prolongó hasta comienzos de julio, cuando la Corte Suprema de Justicia revocó el Amparo, precisamente por la ausencia de reglamentación en la materia, de manera que el otra vez Decano suspendido tuvo que esperar a que en base a la Reforma a la Ley de Universidades promulgada en septiembre, el Consejo Nacional de Universidades provisorio -CNU- lo restituyese en el pleno ejercicio del cargo sin necesidad de aguardar por el dictamen tribunalicio [Ver Cronología de la post-Renovación, año 1970], pues debe indicarse que incluso antes de la revocatoria del Amparo, era bien poco el poder de decisión efectivo que podía tener en la Facultad cuando no se le permitía la estancia en ella y debía delegar en subordinados hostiles.

Con la situación universitaria y local a la vista, lo que conscientemente o no se tomó como una decisión táctica del CCR, defender la Renovación y contener a sus enemigos, terminaría por ser estrategia del movimiento estudiantil en Ingeniería, más cuando de inmediato tuvo que responder a otro recrudecimiento de su contienda frente a Arismendi Ayala, al decretar éste la suspensión por 5 años de 6 de sus más conocidos integrantes, debido a los hechos acaecidos cuando el Decano intentó de nuevo ingresar a los espacios de la Facultad el mismo 19 de enero. Pero la acción apaciguadora de las autoridades encargadas y del C.U., quienes de hecho neutralizaron la medida de expulsión, tranquilizó los ánimos estudiantiles, con lo que ya no volvieron a presentarse conflictos internos en la Facultad, donde el siguiente semestre regular entre marzo y julio va a cumplirse en sorprendente sosiego; así que salvo lo relativo a las quejas de Arismendi con respecto a su posición legal y de exclusión física de la Facultad, no se encuentran en la prensa informaciones, reportajes o remitidos pagados relacionados con que estuviera pasando allí nada fuera de lo acostumbrado.

En virtud de todas estas circunstancias, y lo que respecto a ellas también se apunta en la primera parte de este trabajo, 1970 es el año en que desaparece la Renovación como proceso activo y está presente nada más como un legado a defender, básicamente en sus expresiones de la llamada “Renovación Académica”, tanto en Ingeniería como en el conjunto del Alma Mater. Sus activistas se integran a la fallida campaña para detener la Reforma a la Ley de Universidades, donde además se impone una lógica de conducción y encuadramiento que liquida los originales estructuras de acción y participación directa en las cuales radicaba la fuerza de instancias como el CCR, que en la práctica va a irse extinguiendo como sus equivalentes del resto de la Universidad.

Con la aprobación de la Reforma a la Ley, el nuevo allanamiento y la intervención del CNU designando autoridades que reemplazan a casi toda la mayoría “Bianquista” del C.U. [Ver 1ra parte y Cronología Post-Renovación, fines de 1970 y año 1971], la situación da un nuevo vuelco en la Facultad. Arismendi ahora cuenta con el soporte del CNU, la presencia directa de la fuerza policial en caso de que se quiera impedir su entrada a cualquier sitio de la Ciudad Universitaria, y con un C.U. a su favor, encabezado por Oswaldo De Sola como Rector encargado a partir del 19 de marzo de 1971. Este profesor y ex-Decano suplente de Ingeniería siempre se había identificado plena y públicamente con el reinstalado Decano, a tal punto que desde mediados de julio de 1969 los estudiantes habían considerado también como “no grata” su estadía en la Facultad, al igual que a otros cinco profesores, considerándolos como los más impenitentes partidarios de Arismendi.

Pero la tarea de hacer valer la intervención fue bastante difícil en la UCV y en la Facultad. Aún optando por un esquema de reapertura de actividades muy calculado y tomando todas las medidas para restringir las protestas, lo cierto es que la reacción estudiantil contra las autoridades impuestas por el CNU fue tan patente que para evitar males mayores tuvieron que ejercer una dirección “extramuros”, como también tendría que volver a hacerlo el Decano Arismendi. En Ingeniería por 3er. año consecutivo va a acontecer un solo semestre, esta vez extendido hasta marzo de 1972, pues pese a que las labores académicas se abrieron con toda cautela y Escuela por Escuela, los estudiantes de nuevo entraron en efervescencia contra el Decano y su gestión, en buena medida reiterando en su forma la experiencia de mediados de 1969, pero con contenido muy diferente, ya que ahora se trataba de enfrentar la intervención y obstaculizar su tarea anti-renovadora, no de esbozar y construir el futuro.

No cabe duda que para Arismendi Ayala tiene que haber sido extenuante pasar por lo que ya era para él rutina del repudio estudiantil militante, pero más que debido al cansancio personal, pensamos que en la decisión de solicitar en octubre de ese año la separación indefinida de su cargo pudo pesar que, para los factores de poder internos y externos que habían propiciado tanto su gestión como la intervención del CNU, ya resultase oneroso el costo político que acarreaba un personaje tan marcado por la pugnacidad, en momentos cuando se procuraba que las elecciones al cogobierno fijadas para noviembre diesen un tranquilizante espaldarazo legitimador a la nueva situación universitaria. De manera que salió Arismendi y sus temporales sucesores de los 8 meses que siguieron hasta la asunción del nuevo decano electo mantuvieron un bajo perfil, procurando aliviar en algo las tensiones en la Facultad e incluso creando una “Comisión de Entendimiento con el Estudiantado”, cuyas existencia hasta pareció digna de recalcarse en la Memoria anual de la Facultad [Ver (17)].

1972 vino a ser el momento de tratar de convalidar en Ingeniería la reconstrucción del status-quo anterior a 1969, gracias a la salida de escena de los actores más manifiestos del pasado conflicto, por un lado Arismendi y del otro el movimiento renovador ya disgregado. La elección de Marcelo González Molina para Decano era una clara señal al respecto, considerando su trayectoria como autoridad local antes de 1958 y adversario tenaz de Bianco luego. Pero aún cuando se quisiera marchar hacia tal restablecimiento en el juego político-institucional, la huella de la experiencia renovadora seguiría siendo obvia en diversos grados en la vida universitaria. En el caso de Ingeniería, activó un interés por la militancia estudiantil que luego llegaría a convertirla en un vivero de activistas en los conflictos locales y universitarios, incluso superior al de facultades con más “pedigree” en este terreno, como FACES o la FHE. Prueba de esto lo tenemos en fechas tan cercanas a la Renovación como los años 1973-1974, con el auge de la Liga Estudiantil, movimiento que cuando aún los partidos no habían logrado reedificar la FCU y los Centros de Estudiantes llegó a tener amplia capacidad de intervención y convocatoria universitaria, con base reconocida en el estudiantado de la Facultad.

Por supuesto en este ambiente que dejó la Renovación entre los estudiantes de Ingeniería, iba a ser cuesta arriba para COPEI recuperar su vieja supremacía, así que comenzó a pasar al papel de una minoría con cierta presencia electoral pero casi nula actividad. Más drástica fue la desaparición de la JC, que como en toda la Universidad se había ido del PCV en 1971 con la división que dio origen al MAS. Este recogería el papel de segunda fuerza estudiantil de la Facultad, y en algún momento tras el declive de la Liga Estudiantil, incluso ganaría elecciones locales. En el sector profesoral, si bien mas lentamente, también se vería el relativo declive de COPEI y la constitución de una nueva correlación de fuerzas, pero ese proceso ya escapa de los límites temporales que nos hemos fijado en esta investigación.

No únicamente en plano jurídico - con la nueva legislación en uso - y político - con diferentes fuerzas actuantes y otra dinámica - es que las cosas son distintas en la Facultad. A partir de 1972 se desata un crecimiento cuantitativo en indicadores clave que presumimos acelerado, aunque lamentablemente los datos de las Memorias de la Facultad hasta 1976 son demasiado fragmentarios como para tener una idea precisa o presentarlos en cuadros parecidos a los del Capítulo II.1 [Ver (18), (19), (20), (21) y (22)]. Así, no hay totales exactos de estudiantes de la Facultad entre 1973 y 1976, mientras que solo las cifras para Ingeniería Mecánica están completas por los 4 años, pero podemos señalar que la matrícula de la Escuela Básica, ahora de 4 semestres, pasa de 3.594 estudiantes en 1973 a 6.000 en 1974; Civil va de 323 inscritos en 1973 a 615 en 1975; Mecánica salta de 289 alumnos en 1973 a 450 en 1976, con un máximo de 1.312 en el año 75; Eléctrica, de 435 cursantes en 1973 hasta 1.473 en el año 75; Metalúrgica, en definitiva funcionando como Escuela independiente, tiene 176 estudiantes en 1973 y 350 en 1975; mientras que Geología y Minas estaba con 67 inscritos en 1973 y con 179 en 1976. Química y Petróleo empiezan a funcionar como Escuelas separadas en 1975, pero en conjunto habían pasado de 165 alumnos en 1971 a 1.544 en el año 74, la mayoría en Petróleo pues Química reporta 425 cursantes en 1975. De modo que presumir un total de aproximadamente 11.000 estudiantes en Ingeniería para 1975 no resulta nada descabellado.

También lo poco que se puede recopilar sobre incremento del número de profesores apunta en sentido de crecimiento. La Básica va de 127 docentes en 1972 a 140 en 1974; Civil con 84 en 1973, llega a 109 en el 75; Mecánica va de 55 en 1973 a 79 docentes en 1976; Eléctrica con 49 en 1973, tiene 57 en 1975; Metalurgia con 18 en el año 73, cambia a 35 en 1975; Geología y Minas muestra 31 profesores en 1973 y 35 en 1975. Química y Petróleo tenían 36 en 1973, al separarse reportan 44 en Química y 24 para Petróleo en 1975. Vale agregar que los datos sobre egresados son tan incompletos y confusos para estos años que no se puede sacar nada en claro, pues cuando casi por azar se señalan, parecen incluir como tales a los ingenieros revalidantes.

No debe pasarse por alto un indicio importante que se puede entresacar al comparar, en lo que consideramos prudente, las cifras sobre docentes y la matrícula estudiantil en el lapso 1973-75: mientras que la cantidad de profesores crece en un porcentaje que se puede estimar como algo por debajo de 40%, la población de inscritos lo hace en no menos de 50%, en una situación donde la cantidad de alumnos por profesor insinúa desproporciones notables al considerar las Escuelas por separado. En la Escuela Básica la relación fue 43 inscritos por cada docente registrado en 1974, mientras que entre 1963 y 1966 nunca fue mayor de 32 a 1, lo que ya era mucho en términos pedagógicos; por el contrario, en Civil es 5,5 a 1 en 1975 y un máximo de 6 a 1 entre 1963-1966; Mecánica esta en 1976 con 6 a 1, pero en 1963 a 1965 llegó a 21 a 1; Eléctrica anda en 26 a 1 en 1975, cuando de 1963 a 1965 no paso de 12 a 1; Geología y Minas puede estimarse en 4 ó 5 a 1 para 1976, sin mayor diferencia con el 2 ó 3 a 1 de la década anterior. En el caso de Metalurgia sólo puede hacerse el contraste entre 1971, con 5 a 1, y 1975, con 10 a 1. Química y Petróleo nada más son comparables mientras fueron una Escuela, que entre 1963-1965 llegó a un máximo de 16 a 1, y en 1974 fue 31 a 1, con la aclaratoria que la Escuela de Química en 1975 tuvo una relación de 10 a 1, lo que permite suponer una muy alta disparidad en Petróleo para la misma fecha, pues tenía 24 docentes y, de seguro, sobre 1.000 estudiantes -¿más de 42 a 1?-, aunque la Memoria de 1975 refiere que hay profesores de Ingeniería Química colaborando en la otra nueva Escuela debido a la falta de personal [Ver (21)].

A estos datos muy incompletos pero inquietantes, en lo que certifican de desmejora en la condición del proceso académico-docente respecto a términos que la Renovación ya había considerado muy negativos, podemos agregar otra evidencia cuantitativa de los problemas en ese ámbito que nos ha parecido de singular relevancia. Es el aporte que hizo la tesis de grado para la Licenciatura en Educación de Carlos Rodríguez [Ver (46)], donde se plantea una evaluación de los programas de la Facultad de Ingeniería de la UCV vigentes para el año lectivo 1976-1977. El primer hecho llamativo es cuando Rodríguez - tras hacer referencia al tiempo que pasó en búsqueda de la información requerida - expone que nada más le fue posible localizar 265 de los 407 programas reconocidos como existentes en la Facultad para ese lapso, es decir, encontró apenas el 65,1% de ellos. También observa que, aún cuando carece de pistas certeras sobre el punto, parece que en cuanto es posible determinarlo, muchos de los programas localizados tienen una data de vigencia anterior a la década de los 70.

Entrando ya en la materia más específica de su análisis, los resultados que alcanzó Rodríguez hablan por si solos. Habiendo revisado, como dijimos, casi dos tercios de los programas de la Facultad, lo a que todas luces es una muestra representativa, encontró que:
1) el 91% carecía de fundamentación general - 241 programas -;
2) 80,4% con ausencia de objetivos generales - 213 programas -;
3) 95,1% faltando objetivos de aprendizaje - 252 programas -;
4) 98,1% sin metodología de enseñanza - 260 programas -;
5) 94% omitiendo la evaluación -249 programas -;
6) 26% excluyendo cualquier bibliografía - 69 programas -; y
7) Al analizar en el conjunto de los factores que los integran, el 97% - 257 programas - es calificable como deficiente.

A título de comparación, y de paso ilustrándonos sobre como estaban las cosas en la Educación Superior venezolana por esos años, Rodríguez cita una investigación análoga, aunque sobre un universo más amplio, que emprendió y publicó el Prof. Hernando Salcedo en 1974. Allí, sobre una muestra de 1.049 programas de institutos superiores del Área Metropolitana de Caracas, se halló que: 78% carecían de fundamentación; 1% de contenidos - ¡habría que ver cómo eran esos 10 programas! -; 77% de objetivos; 84% de metodología de enseñanza; 86% de evaluación; y 52% de bibliografía. De modo que aún si cotejamos con la referencia mediocre proveniente del conjunto de las instituciones de Educación Superior de toda Caracas, el retrato de lo que eran los programas de la Facultad de Ingeniería es malo hasta un nivel alarmante, en una situación que quizá venía desde tiempo atrás, aunque cualquier alusión específica a este punto brilla por su ausencia en las Memorias anuales tantas veces reseñadas en estas cuartillas.

Por cierto, sería inexcusable pasar por alto la misma presentación formal y el contenido evidente en dichos documentos oficiales de la Facultad a partir de 1972, en tanto que ese hecho nos permite arribar a algunas inferencias. Sus carencias de información casi obvia - por ejemplo, el número de profesores y estudiantes de Ingeniería en el año que cubren -, llaman todavía más la atención porque ocurren en un ámbito donde sobre esos detalles se suele ser cuidadoso, como lo fueron al respecto casi todas las Memorias de los años 60. Sus redactores, o al menos los sectores de la Facultad que representaban, eran los mismos que escribieron y/o aprobaron este tipo de documentos desde hace años, pero ahora se concentran en los detalles administrativos, con un patente desinterés por hacer sugerencias de alguna densidad para una posible estrategia de la Facultad ante el nuevo contexto que vive - más profundas que la mera exposición de motivos burocrática -, lo cual en el pasado no era tan distintivo, menos aún cuando el momento crucial de la Renovación exigió a partidarios y opositores evidenciar claridad sobre el asunto en acciones y escritos. También están los silencios sobre aspectos de tanto alcance para la Facultad, como lo que antes expusimos al comentar la Tesis de Rodríguez, o en lo tocante al papel y circunstancias en vigor de la investigación científico-tecnológica realizada en su seno y de los componentes prácticos indispensables para la formación de ingenieros idóneos.

Concluyamos indicando que desplegamos toda esa larga digresión cuantitativa - al igual que los cuadros estadísticos del capitulo 1 de esta 2da. parte, con las glosas a ellos dedicados - y los comentarios posteriores, en tanto apuntan a constatar dos puntos esenciales para nuestra exposición sobre las causas, el proceso y las consecuencias de la Renovación en Ingeniería:
1) que los problemas a los cuales responde el origen y desarrollo del movimiento eran no sólo de trascendencia para la Facultad, sino que, al no resolverlos de forma urgente y radical a partir de 1969, se agravaron de modo casi inmediato en la primera mitad de los años 70; y
2) que si la Renovación fracasó por aspirar a la utopía de marchar “Hacia la Nueva Facultad de Ingeniería” que reclama uno de sus documentos cardinales - fracaso que sería por demás discutible -, sus adversarios y aparentes vencedores tuvieron un naufragio mucho más catastrófico para la Facultad al auspiciar, con su acción u omisión, esa política de expansión cuantitativa con pocas o menguadas mejoras cualitativas que se expresa en las Memorias anuales de 1972 a 1976.

CONCLUSIONES

A lo largo de las páginas precedentes desplegamos los resultados que nuestra investigación ha discernido sobre el tópico propuesto, tanto para la UCV en general como para la Facultad de Ingeniería en particular; lo primero especialmente en el Capítulo I.4, y sobre lo segundo en 2.3.b. De todas maneras, haremos aquí un compendio de las proposiciones que estimamos como decisivas para explicar la interesante temática que exploramos:

1) La Renovación en la UCV entre los años de 1968 y 1969 - y muy probablemente en las demás universidades autónomas del país que sufrieron su incidencia directa -, puede y debe examinarse como un proceso socio político, de raíces diversas y complejas, que implicó la acción contendiente de fuerzas e intereses sociales y políticos en el seno de la comunidad universitaria, agentes y expresiones colectivas que provenían tanto de dentro como de fuera de la institución.

2) El proceso renovador fue expresión concreta de los conflictos que la transición a la modernidad generó en la UCV y como una respuesta ante ellos surgida en particular del sector estudiantil, el cual en Venezuela no había jugado el papel dinámico en la “puesta al día” de la Universidad que, con la Reforma de Córdoba, se había hecho patente en buena parte de Latinoamérica. Esa respuesta adoptó tintes radicales, y hasta utópicos en el sentido positivo del término, porque no sólo quiso acoplar la institución a los cambios modernizadores decididos por otros desde su exterior - Estado, partidos políticos, sectores económicos dominantes, intereses de poder transnacionales -, sino ir más allá, convirtiéndola en un agente para la transformación de toda la sociedad con autonomía ante las hegemonías establecidas.

3) En el plano político-ideológico y cultural, la Renovación plasmó influencias frescas y diversas que asumieron pautas originales y creativas, como lo expresan tanto sus propios documentos y acciones como la posterior proyección de su influjo a diversas áreas de la creación y la reflexión. Ello no fue por puro mimetismo o vasallaje a las modas intelectuales, sino que la fuerza misma en que se basaba el movimiento y sus necesidades requerían maneras de expresión teórica novedosas, para las cuales los cartabones ideológicos al uso resultaban insuficientes e inadecuados, en específico dentro del pensamiento de izquierda al cual genéricamente se adscribió la Renovación.

4) Las mismas ambiciones que bosquejó el proyecto renovador planteaban enormes dificultades para su concreción. Pero en su eclipse definitivo pesaron más otros condicionantes: en primer término, la oposición frontal a sus propuestas por las hegemonías socio políticas arriba mencionadas; en segundo lugar, el rechazo activo o reservado que dentro de la Universidad generó la Renovación, por parte de sectores institucionales y partidistas de aquel entonces cuya existencia, funciones y/o poder estaban demasiado ligados al estado de cosas que se anhelaba cambiar tan profundamente; y como tercer obstáculo, el esfuerzo por absorberla - como “Renovación Académica - dentro de la misma estructura que con tanto vigor cuestionaba, llevado a cabo con bastante éxito y habilidad por otros sectores universitarios, que así neutralizaron los planteamientos y acciones más radicales de la Renovación.

5) Tras el debilitamiento de las expresiones colectivas actuantes del movimiento en su condición de tales - los grupos militantes como el CCR en Ingeniería, el CRAE en Sociología o las Asambleas en Letras y en Ciencias -, el impacto directo de la Renovación sobre la estructura universitaria también mengua, lo cual se empezó a verificar desde finales de 1969 y con más claridad aún en el transcurso de 1970, aclarando que esa incidencia nunca fue igual u homogénea. Posteriormente, quedó como una referencia cada vez más evanescente para algunas tendencias del movimiento estudiantil, que con las mutaciones que sufre la Universidad en la década de los 70, termina por quedar casi enterrada en las crónicas institucionales, si acaso rememorada en la experiencia personal de sus protagonistas o en alguna que otra invocación ritual a sus ángeles o a sus demonios.

6) En la Facultad de Ingeniería creemos haber evidenciado, hasta donde nuestro entendimiento alcanzó y la información recopilada nos lo hizo posible, todas las conclusiones antedichas, por lo que siguiendo su mismo orden de exposición cabe anotar que:

6.1) Como proceso concreto, la Renovación en la Facultad implicó la pugna entre actores colectivos con definiciones socio políticas muy específicas. Por una parte, el CCR, nacido de la intervención de militantes independientes y “autónomos” de agrupaciones izquierdistas, con base de apoyo en las asambleas estudiantiles por Escuela, luego acompañado - desde la óptica de la “Renovación Académica” - por el Consejo Universitario y por una minoría de profesores de Ingeniería, contando también con el apoyo político de la izquierda partidista universitaria, con algunas reticencias del PCV; del otro lado, el Decano, las autoridades locales y la mayoría profesoral, con explícito respaldo de COPEI, y de fuera de la UCV con el soporte directo del Colegio de Ingenieros, y más adelante, cuando la Renovación se estaba esfumando, tanto del CNU como de las autoridades universitarias del período posterior a noviembre de 1970.

6.2) El estudiantado de Ingeniería tuvo un rol esencial en el estallido y desarrollo del proceso renovador en el ámbito local, canalizado a través del CCR. Se movilizó de modo masivo y adoptó formas organizativas de amplia participación, ambos hechos desconocidos en la anterior historia de la Facultad. Respecto a las razones que movieron a esa acción estudiantil, se originan en las características del proceso de modernización de la Facultad, examinadas en el capítulo II.1, y en la crisis que experimenta dicho proceso tras acelerarse a partir de 1958.
6.3) En cuanto a sus propuestas, sustentadas en la ideología de la “nueva izquierda” que en lo teórico fue la base de la Renovación, expresan un aliento de transformación que textualmente puede parecer menos marcado que el de sus equivalentes en Ciencias, Letras o Sociología, pero dado el contexto previo de la Facultad implicaban una carga de innovación enorme, que nunca se asumió antes con tanta pasión colectiva, a favor y en contra, siendo una razón importante a considerar en la especificidad del conflicto renovador en Ingeniería.

6.4) La Renovación en Ingeniería debió enfrentar semejantes factores de oposición a los que terminarían cancelando el proceso en el conjunto de la UCV, aquí vividos con acerba y prolongada confirmación en el enfrentamiento con el Decano Pedro Arismendi Ayala.

6.5) En Ingeniería muy poco o casi nada quedó en organización, funcionamiento, propósitos y objetivos como herencia directa e inmediata de la Renovación a principios de la década del 70, ya que tal posibilidad era negada por quienes dirigieron su gestión en ese período, venidos de las filas de los más resueltos contrincantes del proceso. Debe adicionarse que en ese lapso, los indicadores que pudieron ser fijados y manejados por esta investigación apuntan a una agudización de problemas que habían estado en el origen del movimiento renovador.

6.6) Donde si pervivió la influencia de la experiencia renovadora, hasta más que en otros ambientes de la UCV, fue en el movimiento estudiantil de Ingeniería, pues aún tras la desaparición del CCR continuó manteniendo una actividad y capacidad - obviamente nacidas en aquellos tiempos - que lo llevó a convertirse en polo de referencia en ese aspecto para la Universidad entera.


BIBLIOGRAFÍA COMENTADA

A.- Libros:

(1) ALBORNOZ, Orlando: Acerca de la Universidad y Otros Asuntos, Caracas, Instituto Societas, 1970. 150 p.
Recopilación de artículos periodísticos escritos en 1969, la mitad de los cuales se refieren a la situación universitaria nacional de aquel momento y al proceso de la Renovación en la UCV, al cual se expresan diversas objeciones críticas.

(2) “ “ : Sociología de la Educación, Caracas Biblioteca UCV, 1977. 266 p.
Compendio de 12 ensayos de Albornoz sobre la materia del título, de los cuales 5 estudian la problemática universitaria en Latinoamérica y Venezuela, 2 se refieren a la situación social del Ingeniero en nuestro medio, y los 5 restantes a otros temas educativos.

(3) BIANCO, Jesús María: La Renovación Académica: Enfoque para la Doctrina e Instrumentación Operativa del Proceso, Caracas, Rectorado de la UCV, 1969. 37 p.
Documento elaborado por una Comisión del Consejo Universitario de la UCV en aquel entonces, dirigida por el propio Rector Bianco, donde se define la justificación y los mecanismos para llevar a cabo lo que institucionalmente empieza a definirse desde allí como “Renovación Académica”.

(4) Boletín del Archivo Histórico de la UCV # 6: “Homenaje al Dr. Jesús María Bianco en el X Aniversario de su Muerte“, Caracas, Secretaría de la UCV, 1987. 2 Vol.
Amplia compilación de documentos obra de, o referidos a, este personaje central en el cuadro de eventos de la UCV en los años 60.

(5) BRONFENMAJER, Gabriela y otros: “Problemas y Alternativas de la Educación Superior”, pp. 43-82 en CUADERNOS DEL CENDES # 2-3, 2da. Epoca, Caracas, Ateneo de Caracas, enero-agosto 1984.
Informe de un equipo de investigadores del Centro de Estudios del Desarrollo (CENDES-UCV), donde con amplio acopio de datos y cifras se examinan las nuevas circunstancias y perspectivas que afronta la Educación Superior nacional por obra de las tendencias del desarrollo capitalista que vivió el país en los años 70 y 80.

(6) BUSOT, Aurelio: Investigación Educacional, Universidad del Zulia, 1991. 350 p.
Texto de referencia y orientación metodológica general, de especial utilidad para la investigación en Ciencias Sociales y tópicos de Educación.

(7) CLAUDIO, Iván: Radiografía Presupuestaria de la UCV, Caracas, Italgráfica, 1970. 216 p.
Colección de entrevistas y reportajes publicados en el diario EL UNIVERSAL de Caracas en mayo, junio y julio de 1969, donde se bosqueja a grandes rasgos la situación administrativa de la UCV y se debaten algunos problemas coyunturales en ese ámbito.

(8)Comisión de Reforma Universitaria, Cámara de Diputados, República de Venezuela (Comps.): Documentos sobre la Reforma Universitaria, Caracas, Congreso de la República, 1970. 2 Vol.
Antología documental preparada para sustentar el debate parlamentario de la Ley de Universidades de 1970. Esencialmente recoge artículos de prensa adversos al proceso renovador tal como se vivió en la UCV y unos pocos trabajos académicos sobre reforma universitaria, en su mayoría de corte teórico y de autores foráneos.

(9) CUADERNOS LAGOVEN (Edit.): La Ciencia en Venezuela: Pasado, Presente y Futuro, Caracas, 1992. 162 p.
Volumen de 9 capítulos de diferentes autores, que relata la evolución histórica de la Ciencia y la Tecnología en Venezuela desde 1936 hasta nuestros días, proporcionando datos cuantitativos, información de hechos y análisis de necesaria referencia respecto a esa temática.

(10) CUNEO, Dardo (Comp.): La Reforma Universitaria (1918 - 1930), Caracas, Biblioteca Ayacucho, # 39, s. f. 312 p.
Selección de materiales en torno a un proceso fundamental para la modernización política, social y cultural de las universidades latinoamericanas.

(11) ESTÉ, Nina: La Educación Superior en Venezuela: una Institución en Crisis, CDCH-UCV, 1992. 150 p.
A través del análisis de testimonios orales de actores fundamentales de la Educación Superior nacional, el texto hace un diagnóstico retrospectivo de los rasgos principales de la crisis que vive este sector al comenzar los años 90.

(12-22) Fac. Ingeniería - UCV (Edit.): MEMORIA - Informe Anual del Decano ante la Asamblea de Facultad -, Caracas; años 1963-64 (12), 1964-65 (13), 1965-1966 (14), 1966-1967 (15), 1967-1968 (16), 1971(17), 1972(18), 1973 (19), 1974 (20), 1975 (21) y 1976 (22).
Fuentes primarias de información, imprescindibles para quien estudie cualquier proceso que tenga como escenario a la Facultad de Ingeniería. Debe apuntarse que no fue posible localizar las Memorias de años anteriores a 1963, que los conflictos de 1969 y 1970 impidieron su elaboración y presentación en esas fechas, y que de 1971 hasta 1976 presentan muchas carencias respecto a los datos que debían aportar, por ejemplo en las cifras de inscritos, egresados y docentes.

(23) “ “ “ “ : Jornadas de Discusión sobre la Facultad de Ingeniería. Problemas y Perspectivas, Caracas, Fac. Ingeniería-UCV 1981. s.p. (mimeo).
Papeles de trabajo sobre la Facultad y su problemática académico-docente y administrativa, que sirvieron de base para la discusión en el evento del mismo nombre que organizaron las autoridades de la institución.

(24) GALLEGOS ORTIZ, Rafael: ¿Farsa la Revolución Académica?, Caracas, Tipografía Croma, 1969. 64 p.
Ensayo en el cual, desde una posición comunista ortodoxa, se hace una fuerte crítica al proceso de la Renovación universitaria en Venezuela.

(25) GRASÉS, José: Universidad, Investigación y Desarrollo (Ensayo inédito), Caracas, Fac. Ingeniería - UCV, 1969. 221 p. (mimeo).
Un docente e investigador de la Fac. de Ingeniería de la UCV en la década del 60 analiza, con amplia base de datos e información, la problemática de la Investigación científico-tecnica en la Universidad venezolana, con especial énfasis en lo que compete a la Ingeniería y la formación de sus profesionales.

(26) HERNÁNDEZ SAMPIERI, Roberto y otros: Metodología de la Investigación, México, Mc Graw - Hill, 1995. 505 p.
Manual de consulta y orientación metodológica, aún cuando está más orientado a servir de guía a investigaciones de corte primordialmente empírico.

(27) HERRERA, Aracelis: De la Pena a la Gloria de la Universidad: Diario Histórico de la Facultad de Ingeniería de la UCV, Caracas, Comisión de Cultura, Fac. Ingeniería/UCV, 1986. 67 p.
Recuento informativo de la evolución histórica de la Facultad desde sus inicios hasta mediados de la década de 1980. Es bastante parco en la narración de los hechos posteriores a 1958, en comparación al relato de lo ocurrido antes.

(28) Inst. de Estudios Iberoamericanos (Hamburgo) y Ofic. de Planificación del Sector Universitario-CNU: Formación y Ocupación de Ingenieros y Científicos en Venezuela, Caracas, EdiArte, 1978. 321 p.
Conjunto de estudios realizados por acuerdo de colaboración entre ese centro alemán de investigaciones sobre América Latina y la dependencia del Consejo Nacional de Universidades, examinando en profundidad la inserción laboral de los profesionales del área científico-tecnológica, y en qué medida esa inserción se ve afectada por la formación académica que reciben.

(29) LICHA, Isabel: “La Enseñanza de la Ingeniería en Venezuela: ¿Investigación o Innovación?”, pp 77-102 en Hebe VESSURI (Comp.): Ciencia Académica en la Venezuela Moderna, Caracas, Acta Científica Venezolana, 1984. 461 p.
Breve y denso análisis histórico-descriptivo, referido al proceso general de transformación de la enseñanza de la Ingeniería en el contexto internacional y la implantación de esos cambios en Venezuela.

(30) LIZARRALDE, Alberto: Reflexiones sobre la Educación, la Universidad y la Enseñanza de la Ingeniería, Caracas, CDCH - UCV, 1988. 109 p.
Prontuario de artículos de prensa, conferencias y papeles de trabajo donde un veterano Profesor de la Fac. Ingeniería - UCV expresa consideraciones generales sobre los temas que recoge el título.

(31) LOYO, Arnaldo José: Sobre la Renovación Académica, Caracas, Dirección de Economía y Planeamiento de la UCV, 1968. 100 p. (mimeo).
Cronológicamente es el primer estudio publicado sobre la Renovación en la UCV, describe y analiza con simpatía las causas y los momentos iniciales del proceso, particularmente en la Facultad de Ciencias y en la Facultad de Ciencias Económicas y Sociales.

(32) MENDOZA ANGULO, Jesús: Por la Democracia Universitaria, Mérida, Universidad de los Andes, 1970. 210 p.
Trabajo que examina exhaustivamente la dimensión sociopolítica de la vida universitaria, tanto en el plano teórico como en la experiencia concreta de la Educación Superior venezolana, desde una perspectiva que quiere examinar críticamente y rescatar como esencialmente correctos los planteamientos que la Renovación trajo al debate. Incluye un extenso apéndice biblio-hemerográfico de obligatoria referencia para los interesados en el tema.

(33) MENÉNDEZ, José Miguel: Somos el Poder y ...punto (Trabajo de Ascenso inédito), Caracas, Fac. de Arquitectura - UCV, 1975. pag. Irreg. (mimeo).
Exposición detallada sobre el proceso de Renovación en la Facultad de Arquitectura, obra de uno de los docentes que la protagonizó, quien defiende y justifica resueltamente las posiciones renovadoras.

(34) MOLINA, Manuel Isidro: ¿Qué Aspiramos a Renovar?, Valencia, Universidad de Carabobo, 1973. 63 p.
Ensayo de corte similar al anterior (33), aunque aquí se trata de la Escuela de Periodismo de la Facultad de Humanidades y Educación (que por obra de la Renovación pasaría a llamarse Escuela de Comunicación Social), y el autor fue activista estudiantil en el proceso.

(35) MUJICA, Héctor: Cogobernalia: Balance de un Año de Renovación Académica, Caracas, Cantaclaro, 1970. 90 p.
También referido a la Escuela de Periodismo, pero en este caso es obra de quien fue su Director y uno de sus más relevantes docentes, aparte de que siendo un connotado dirigente del Partido Comunista asume la defensa de la posición que esta organización política adoptó ante los acontecimientos.

(36) NAIME, Alirio: Universidad, Reforma y Protesta (Trabajo de Ascenso inédito), Caracas, Fac. de Humanidades y Educación UCV, 1974. pag. irreg. (mimeo).
Estudio de corte socio político semejante a (32), pero con menos simpatías para con la Renovación. Contiene un interesante anexo con documentos originales de la época, entre ellos un largo extracto del Manifiesto de los estudiantes de Letras.

(37) NÚÑEZ TENORIO, J.R. y Pedro ROA: En torno a la Renovación Universitaria, Caracas, Nueva Izquierda, 1969. 69 p.
Ensayo en el cual, desde una posición marxista esencialmente ortodoxa pero diferente a la del PCV, se examinan teóricamente las raíces la Renovación y se justifica la validez de avanzar en dicho proceso.

(38) Oficina de Estudios Socioeconómicos (Edits.): ¿Renovación Académica o Reforma Universitaria?, Caracas, 1969. 69 p.
Conjunto de trabajos que representan un interesante esfuerzo investigativo por comprender la problemática universitaria venezolana a fines de los 60. Debe apuntarse que sus autores estaban fuertemente vinculados como docentes y estudiantes con la Universidad Católica Andrés Bello.

(39) PENÍN, María Antonieta: Evaluación de los Objetivos Socio-Humanísticos en la Facultad de Ingeniería de la U.C.V. (Trabajo de Ascenso inédito), Caracas, Fac. Ingeniería - UCV, 1988. 250 p. (fotocopia).
Investigación referida a lo indicado en el título, donde además se indican datos de interés sobre la evolución y características de la Facultad.

(40) PÉREZ GUEVARA, José: Hacia una Nueva Universidad, Caracas, Edic. del Congreso de la República, 1971. 412 p.
Recopilación de artículos publicados originalmente en el diario EL UNIVERSAL, en los que el autor - Profesor de la Fac. de Medicina de la UCV - examinó la problemática universitaria de 1969 a 1970, por lo general reclamando reformas pero oponiéndose a los trastornos vinculados a la Renovación.

(41) PINZÓN, Luis: Análisis Crítico del Proceso de Reestructuración de la Escuela de Educación de la UCV 1969-1983 (Tesis de Grado inédita), Caracas, Esc. de Educación UCV, 1986. Pag. irreg. (fotocopia)
Tesis referida a lo que su nombre señala, contiene extensa información y consideraciones sobre la Renovación en la UCV en general y la Escuela de Educación en particular. Anexa documentos importantes sobre el referido período y es la única investigación centrada en la Renovación escrita después de 1975.

(42) PIRELA, Arnoldo: “La Ingeniería Eléctrica y Electrónica: Disciplinas en la Trayectoria del Cambio Tecnológico” , pp. 135-172 de Hebe VESSURI (Comp.): Ciencia Académica en la Venezuela Moderna, Caracas, Acta Científica Venezolana, 1984. 461 p.
Investigación sobre el proceso histórico de enseñanza de estas áreas ingenieriles en Venezuela, el volumen de recursos humanos formados en ellas con estimación de tendencias al respecto, y el perfil de sus egresados.

(43) QUINTERO, María y otros: El Modelo Tecnocrático y la Educación Superior en Venezuela, Caracas, La Enseñanza Viva, 1980. 209 p.
Compendio de 4 ponencias y 3 documentos presentados al I Seminario sobre la Problemática de la Educación Superior en Venezuela, organizado por FAPUV (Fed. de Asoc. de Profesores Univ. de Vzla.) en Mérida en 1978; en dichos trabajos se intenta diagnosticar a la Educación Superior venezolana de los 70 y justificar alternativas radicales para enfrentar sus problemas.

(44) RIBEIRO, Darcy: Propuestas acerca de la Renovación, Caracas, Biblioteca UCV, 1970. 205 p. (Nota: Hay una edición parcial titulada Estructura y Renovación Universitaria, Caracas, Ed. WR, 1970. 125 p.)
Informe final de análisis y recomendaciones que el reputado experto brasileño presentó ante las autoridades universitarias, en referencia a cómo podría instrumentarse un amplio proceso de Renovación académica, administrativa y de planta física para la Universidad Central de Venezuela.

(45) “ “ : La Universidad Necesaria, Buenos Aires, Galerna, 1967, 113 p.
Ensayo teórico donde Ribeiro describe su concepción global sobre la universidad latinoamericana y las perspectivas de transformación que se le presentan. Obra de amplia lectura y referencia en los debates de entonces sobre el tema en Venezuela y América Latina.

(46) RODRÍGUEZ, Carlos: Evaluación de los Programas de la Facultad de Ingeniería de la U.C.V. (Tesis de Grado inédita), Esc. de Educación UCV, Caracas, 1978. pag. irreg. (mimeo).
Trabajo referido a lo que el título indica, donde mediante el análisis de contenido de una muestra bien representativa de los pensa de Ingeniería - UCV a fines de los 70, se llega a conclusiones muy interesantes que atañen al proceso academico-docente en la Facultad.

(47) RODRÍGUEZ-ARIAS, Lino: La Universidad: ¿Decadencia o Renovación?, Mérida, Universidad de los Andes, 1969. 120 p.
Estudio que propone un amplio ideario de reforma universitaria para el contexto latinoamericano, desde el enfoque democratacristiano o “comunitarista” al que adhiere el autor, un destacado jurista español para entonces contratado en la Facultad de Derecho de la ULA.

(48) SILVA MICHELENA, Héctor y H.R. SONNTAG: Universidad, Dependencia y Revolución, México, Siglo XXI, 1970. 217 p. (Nota: La 3ra. parte de esta obra se había publicado antes con el título de Propuesta para una Revolución Universitaria, Caracas, Unidad Rebelde, 1969. 60 p.)
Partiendo de una visión de los problemas universitarios en el contexto de la situación de crisis estructural y dependencia que sufren las sociedades de América Latina, los autores expone la tesis de que la autentica Renovación universitaria es parte del proceso de Revolución Social. La obra es una de las principales síntesis teóricas originadas por la Renovación en la UCV.

(49) TOMASSI, Tina: Breviario del Pensamiento Educativo Libertario, Cali, Otra Vuelta de Tuerca, 1988. 237 p.
Examen completo y sintético de las concepciones pedagógicas anarquistas, situadas en la base del pensamiento contemporáneo radical en Educación. También de valor para determinar posibles influencias libertarias sobre movimientos estudiantiles de protesta como la Reforma de Córdoba o la Renovación en la UCV

(50) Zona Franca (Edit.): La U.C.V. en Cifras, Caracas, 1970. 329 p.
Extenso trabajo de recopilación, presentación y análisis de las estadísticas globales de la UCV, centrado en el período entre 1958 y 1968, orientado especialmente a describir los problemas de distribución del gasto, costo por inscrito y rendimiento estudiantil de la institución.

B.- Publicaciones Periódicas:

Cualquier estudio sobre la Renovación universitaria en Venezuela implica una revisión muy completa de la prensa diaria, en especial de los 2 cotidianos que aquí mencionamos, pues sus páginas recogen con amplitud la multiplicidad de eventos y opiniones que hicieron a ese proceso. Esto no sólo es valido para examinar el conjunto del problema, sino que también es indispensable para revisar aspectos parciales, tal como lo hicimos aquí con el proceso renovador de la Facultad de Ingeniería de la UCV, pues hay momentos en que la prensa nos permitió seguir casi día a día el desarrollo de los acontecimientos en la Facultad, aparte que por la vía de numerosos remitidos pagados se hizo presente la voz de los mismos protagonistas de los hechos que nos interesan. Debemos agregar que una orientación muy importante para ubicarse respecto a las referencias hemerográficas de interés, la proporciona el Apéndice Bibliográfico del Libro de José Mendoza Angulo: Por una Democracia Universitaria (32), que trae una extensa relación de artículos sobre temas universitarios publicados en varios diarios y revistas venezolanos entre 1968 y 1970.

EL NACIONAL (Diario): Caracas, 2do. semestre de 1968, 1969, 1970 y 1er. semestre de 1971.

EL UNIVERSAL (Diario): Caracas, mismas fechas que el anterior.

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